Navidad a fuego lento: los secretos del caldo de huesos y su aporte de colágeno

El caldo de huesos vuelve a la mesa estas fiestas combinando tradición, salud y colágeno

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Mar Puerto

Barcelona - Publicado el

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En los últimos años, el caldo de huesos ha resurgido con fuerza en las cocinas y en los debates sobre salud y nutrición. Este “oro líquido” —preparado mediante la cocción prolongada de huesos de animales— se promociona como una fuente natural de colágeno, con supuestos beneficios para la piel, las articulaciones, el sistema digestivo y más. Pero, ¿qué hay de cierto en estas afirmaciones?  

 Al cocinar huesos, cartílagos y tejidos conectivos durante varias horas, el caldo resultante concentra una serie de nutrientes esenciales. Según expertos, esta preparación es rica en proteínas, aminoácidos (como la glicina y la prolina), minerales (calcio, magnesio, fósforo) y sí, colágeno, aunque no en cantidades tan elevadas como a veces se afirma.   

 Además, otros estudios señalan que la gelatina, derivada del colágeno durante la cocción, podría desempeñar un papel importante en la salud intestinal, ya que ayuda a reparar el revestimiento del intestino. Por su parte, la glicina y otros aminoácidos presentes tienen potenciales efectos antiinflamatorios y pueden favorecer tanto el sueño como la recuperación.

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 Relación entre el caldo de huesos y el colágeno  

El atractivo principal del caldo de huesos radica en su contenido en colágeno, una proteína estructural clave para la piel, los tendones, los huesos y otros tejidos. Cuando los huesos y tejidos conectivos se cuecen lentamente, el colágeno se descompone parcialmente, liberando péptidos y gelatina en el líquido.

No obstante, la evidencia científica moderada advierte sobre el alcance de este aporte. Aunque el caldo es naturalmente rico en colágeno, no hay pruebas concluyentes de que su consumo estimule directamente una producción masiva de colágeno en el organismo. Además, algunos estudios han mostrado que las concentraciones de los aminoácidos precursores del colágeno en el caldo no alcanzan necesariamente los niveles que se usan en investigaciones clínicas sobre suplementos.

otros modos de obtener colágeno  

Frente a otros suplementos como el colágeno hidrolizado, el caldo de huesos presenta ventajas y limitaciones. El colágeno hidrolizado está procesado para romperse en fragmentos más pequeños (péptidos), lo que puede facilitar su absorción. Este tipo de suplementos ofrece una dosis más consistente y controlada, algo que el caldo no garantiza, ya que su contenido depende del tipo de huesos, tiempo de cocción y otros ingredientes.

Por otro lado, el caldo de huesos aporta no solo colágeno, sino también minerales, gelatina y aminoácidos diversos, lo que lo convierte en una opción más “completa” en términos nutricionales, aunque menos potente en concentraciones puras de péptidos de colágeno que un suplemento especializado.

Además, para algunos nutricionistas, el caldo no solo sirve para el colágeno: expertos destacan que es una “forma fantástica” de sumar proteínas y colágeno de forma natural a la dieta, sin recurrir necesariamente a suplementos.

 Beneficios potenciales y limitaciones  

Entre los beneficios más citados del caldo de huesos están la mejora de la salud articular, gracias a sus componentes que pueden ayudar a mantener la flexibilidad del cartílago, y el apoyo digestivo, al favorecer la regeneración del revestimiento intestinal. También se atribuyen efectos antiinflamatorios por sus aminoácidos y un posible refuerzo del sistema inmunitario por su aporte mineral.

Sin embargo, las limitaciones son reales. La investigación es todavía limitada, y algunos expertos advierten que las afirmaciones sobre el caldo como “cura líquida” están sobredimensionadas. En particular, no hay garantía de que el colágeno del caldo se convierta directamente en colágeno en nuestros tejidos, ya que, como sucede con otras fuentes de proteína, se descompone en aminoácidos en el proceso digestivo.

Por lo tanto, puede ser una adición saludable a la dieta por su perfil nutritivo: aporta colágeno, aminoácidos beneficiosos, minerales y gelatina. Ofrece una fuente natural y relativamente accesible de muchos de los componentes que se suelen buscar en suplementos. Pero no obstante, no debe verse como un remedio milagroso: sus efectos son más sutiles y menos cuantificables que los de suplementos específicamente formulados para aportar colágeno. Para quienes buscan un aporte consistente y concentrado, los suplementos de colágeno hidrolizado pueden ser más eficaces. Para quienes prefieren un enfoque más tradicional y natural, el caldo de huesos es una forma rica y sabrosa de apoyar la salud articular, intestinal y de la piel, siempre dentro de una dieta equilibrada.

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