La odisea de vivir con más de un metro de nieve en el pueblo más alto de Cataluña

Clàudia y Albert, sus dos únicos residentes, palean a diario para salir de casa y denuncian el aislamiento por un invierno sin precedentes

Clàudia Castaño y Albert Santoja, sus dos únicos vecinos durante todo el año.
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Clàudia Castaño y Albert Santoja, sus dos únicos vecinos durante todo el año.

José Miguel Cruz

Barcelona - Publicado el

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Rubió, en el Pallars Sobirà, no es solo el pueblo más alto de Cataluña, situado a 1.697 metros de altitud. Desde 2018, es el hogar de Clàudia Castaño y Albert Santoja, sus dos únicos vecinos durante todo el año. Este invierno, sin embargo, ha puesto a prueba su resistencia con nevadas constantes que han acumulado más de un metro de nieve en las calles, una situación que han calificado de insólita.

La rutina diaria de Clàudia y Albert se ha transformado en una lucha constante contra la nieve.

La rutina diaria de Clàudia y Albert se ha transformado en una lucha constante contra la nieve.

Un invierno sin precedentes

La rutina diaria de Clàudia y Albert se ha transformado en una lucha constante contra la nieve. No hay día que no tengan que palear para poder salir de casa, abriendo un estrecho camino que, con el paso de los días, se ha convertido en una peligrosa pista de hielo. "La nieve es muy bonita el fin de semana, cuando no has de trabajar, pero es una preocupación si has de salir por trabajo y coger el coche", reconoce Clàudia. Su sentencia resume la magnitud del temporal: "Esto no lo habíamos visto nunca".

La nieve es muy bonita el fin de semana, cuando no has de trabajar"

La dureza de la vida en Rubió no es nueva. Josep Maria Santasusagna, un antiguo residente, admite que abandonó el pueblo tras dos inviernos debido a la dureza meteorológica y el aislamiento que sufría cuando nevaba. Precisamente ha subido estos días para comprobar que el agua de su casa no se ha congelado y que la estructura no ha sufrido daños por la acumulación de nieve. Para llegar, ha tenido que usar polainas, ya que en algunos puntos la nieve "sobrepasa las rodillas".

Los vecinos se quejan de que las máquinas quitanieves que operan en la cercana carretera N-260, a la altura del puerto del Cantó, acumulan la nieve en los arcenes, tapando la entrada del pueblo.

Los vecinos se quejan de que las máquinas quitanieves que operan en la cercana carretera N-260, a la altura del puerto del Cantó, acumulan la nieve en los arcenes, tapando la entrada del pueblo.

Esto no lo habíamos visto nunca"

Quejas y peticiones al ayuntamiento

A la dificultad de moverse por el pueblo se suma otro problema. Los vecinos se quejan de que las máquinas quitanieves que operan en la cercana carretera N-260, a la altura del puerto del Cantó, acumulan la nieve en los arcenes, tapando la entrada del pueblo. Esto les obliga a palear de nuevo para poder incorporarse a la carretera. "Ya empiezo a estar cansada", confiesa Clàudia, que pide al ayuntamiento sal para las calles o pequeñas máquinas que faciliten la limpieza. "Vas paleando, vas paleando y no para de nevar. Esta nieve se vuelve dura y al final ya no puedes quitarla", lamenta.

"Vas paleando, vas paleando y no para de nevar. Esta nieve se vuelve dura y al final ya no puedes quitarla"

"Vas paleando, vas paleando y no para de nevar. Esta nieve se vuelve dura y al final ya no puedes quitarla"

La estampa del pueblo es tal que se ha convertido en algo habitual, según explica Clàudia, ver a excursionistas atravesar las calles con esquís o raquetas de nieve. No en vano, Rubió es el punto de partida de la popular excursión al refugio de Les Comes de Rubió. Mientras, en las zonas donde apenas toca el sol, los vecinos pronostican que la nieve y el hielo no desaparecerán hasta bien entrada la primavera.

Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.

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