Así funciona el 'love bombing': la cruel estafa sentimental que te enamora para vaciar tu cuenta corriente
Una experta desgrana esta técnica de manipulación psicológica cada vez más usada por ciberdelincuentes para explotar a sus víctimas emocional y económicamente

Love bombing
Barcelona - Publicado el
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El love bombing o bombardeo de amor es una técnica de manipulación psicológica que, bajo la apariencia de un idilio romántico de película, esconde una peligrosa estafa. Esta estrategia, cada vez más utilizada por ciberdelincuentes, busca crear una dependencia emocional en la víctima para, finalmente, explotarla económicamente. Así lo ha explicado Patricia Hernández, profesora de los Estudios de Derecho y Ciencia Política de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), en el programa “Herrera en COPE Cataluña”, donde ha desgranado el modus operandi de estos estafadores que convierten el afecto en su principal arma.

El love bombing arranca con una "intensidad muy elevada en la comunicación, que genera en la víctima una sensación de enamoramiento muy intenso y rápido", según detalla Hernández.
El cerebro enamorado: la primera víctima
El love bombing arranca con una "intensidad muy elevada en la comunicación, que genera en la víctima una sensación de enamoramiento muy intenso y rápido", según detalla Hernández. El estafador colma a su objetivo de halagos, gestos románticos y una atención constante, provocando que la víctima sienta que ha encontrado al amor de su vida. Este bombardeo afectivo no es casual, sino que está diseñado para alterar la percepción de la realidad. Las hormonas del placer, como la adrenalina, se disparan, lo que provoca que "la parte del cerebro que es nuestra parte más racional, digámoslo así, esté un poco más apagada", aclara la experta. Con el sentido común desconectado, la víctima baja la guardia y se vuelve completamente vulnerable al engaño.
El objetivo del estafador es explotarla primero emocionalmente porque es el camino para llegar a la explotación económica
Los delincuentes son pacientes y sofisticados. Utilizan mecanismos psicológicos como el refuerzo intermitente, alternando periodos de máxima atención con silencios repentinos. Esto genera ansiedad en la víctima, que se esfuerza todavía más por recuperar esa conexión inicial. “La persona ya está pensando 'no me escribe', 'no me ha contestado', y eso, ese 'feedback', genera una necesidad”, explica la profesora de la UOC. El estafador necesita que la víctima confíe ciegamente en él y, para ello, utiliza todas las herramientas a su alcance: desde la falsificación de perfiles hasta la manipulación de imágenes y voz para construir una identidad ficticia pero creíble.
Del amor a la ruina: el objetivo económico
Una vez que el vínculo emocional está consolidado y la víctima se encuentra en la fase de 'enganche', el estafador ejecuta la segunda parte de su plan. El objetivo del estafador es explotarla primero emocionalmente porque es el camino para llegar a la explotación económica. En ese momento, el delincuente inventa una crisis repentina y urgente: un problema empresarial, una enfermedad grave o una emergencia familiar que requiere una importante suma de dinero. La víctima, completamente sometida a la influencia del estafador y convencida de la veracidad de la relación, no duda en realizar la transferencia patrimonial. El engaño se ha consumado.
Es una técnica de manipulación psicológica que busca una intensidad muy elevada en la comunicación
La clave legal para demostrar la estafa es, precisamente, el 'engaño', un elemento que en estos casos es difícil de probar, ya que la víctima entrega el dinero de forma voluntaria. Según Hernández, el engaño reside en toda esa situación de enamoramiento ficticio creada para doblegar la voluntad de la persona. Los tribunales ya están empezando a condenar estos actos, pero el proceso judicial es complejo y doloroso para la víctima.

El daño del love bombing trasciende lo económico. Cuando la víctima descubre la verdad, sufre un doble trauma.
El doble dolor: la estafa y la vergüenza
El daño del love bombing trasciende lo económico. Cuando la víctima descubre la verdad, sufre un doble trauma. Por un lado, la pérdida financiera y, por otro, la herida emocional de la traición y la humillación. “Es más duro para las personas que lo padecen porque se dan cuenta de que han sido engañadas, utilizadas”, señala la experta. Este sentimiento de vergüenza y culpa (“¿cómo me ha podido pasar a mí?”) provoca que muchas víctimas no se atrevan a denunciar. Esta situación da lugar a una elevada cifra negra de delitos no reportados, aunque, según Hernández, los cuerpos policiales ya animan a denunciar este tipo de estafas.
Los estafadores no buscan personas ingenuas, sino vulnerables. Juegan con una necesidad universal: la de sentirse querido. Rastrean perfiles en aplicaciones de citas y redes sociales en busca de personas que atraviesan momentos de fragilidad, como una ruptura, un duelo o una situación de soledad. Detrás de estos delitos puede haber 'lobos solitarios', pero cada vez es más frecuente que operen grupos organizados a nivel internacional. “Son grupos organizados que trabajan desde países europeos, países del este, sudeste asiático o Latinoamérica, que tienen entre manos a varias víctimas y se van turnando”, advierte Patricia Hernández. Se trata de una auténtica industria criminal que se aprovecha de la vulnerabilidad humana para lucrarse.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



