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Lope Tablada Martín obsequia con una pintura a Cope Segovia por su 20 Aniversario

Tres generaciones de pintores iniciada por Lope Tablada Maeso reivindican Segovia y su luz

Una de sus últimas exposiciones ha sido en el Restaurante San Marcos con una muestra de las últimas creaciones

Tiempo de lectura: 5'Actualizado 07 jul 2021

El pintor segoviano Lope Tablada Martín ha querido participar y felicitar a Cope Segovia por su vigésimo aniversario en las ondas entregando una pintura a la Directora del Grupo en la provincia, Mª de los Ángeles Gundín Alonso.

El pintor, miembro de la saga de Los Tablada, ha plasmado en el lienzo la calle Juan Bravo a la altura donde su ubica el edificio con la sede de COPE Segovia escenificada junto al patrimonio que lo rodea: la iglesia de San Martín, la estatua de Juan Bravo o el Torreón de Lozoya.

Y es que la emisora de Cope Segovia forma ya parte de la vida de la ciudad como ha querido recoger el pintor en este lienzo, realizado en 2021. Sobre la pintura ha reflejado una calle Juan Bravo sin viandantes, segovianos o visitantes, paradigma de la situación vivida en la Pandemia y que es ya parte de la historia reciente.

Lope Tablada Martín, al igual que Cope Segovia durante los 20 años de andadura, ha visto cómo la ciudad y la sociedad ha evolucionado desde todos los ámbitos. A través de los pinceles, el que forma parte de la tercera generación de pintores, percibe en la luz de Segovia y Castilla una característica única a la de otros lugares que le ha permitido llegar al éxito tanto en un estilo propio como en las ventas.

Una luz que como él mismo define tiene una cualidad basada en el dorado del atardecer que echa de menos cuando viaja. Un rasgo diferenciado aprendido de las horas muertas viendo pintar a su padre, Lope Tablada de Diego, que durante su vida recorrió las tierras de Sepúlveda buscando el sello imborrable de la hora crepuscular, la luz del sol o destellos irritantes como denominaba.

La evolución a lo largo de su trayectoria, influenciada por el padre y abuelo, Lope Tablada Maeso -impulsor de la saga-, le ha hecho definirse como un pintor clásico identificado con la pintura impresionista sin que eso haya supuesto cerrarse a otras tendencias dentro del arte durante el siglo pasado y el actual.

Y a través de ese impresionismo del que Tablada Martín reivindica, ha retratado Segovia, y lo sigue haciendo, con su patrimonio como protagonista. Un patrimonio, rincones, paisajes, calles ahora también recorridas por los turistas que visitan la ciudad y que han ido llenando el espacio físico y sus obras pictóricas en los últimos años transformando, sin lugar a duda, Segovia.

En su pintura también se añade y destaca la afición taurina, a la fiesta, al toro y al torero, que como cualquier otra disciplina artística él considera un arte, complicado de pintar.

Lope Tablada Martín ya forma parte de la historia de Segovia como sus antecesores. Una herencia que queda recogida en Cope Segovia, emisora que en estos 20 años de vida ha apostado por el reconocimiento y la promoción del arte y la cultura en la provincia.


Los Lope Tablada

La saga de pintores Lope Tablada Maeso, Lope Tablada de Diego y Lope Tablada Martín son un ejemplo de artistas con amor por su tierra, en este caso, por Segovia y su provincia.

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Lope Tablada Maeso (1877-1946) es el precursor de la generación de pintores que Segovia ha tenido el privilegio de acoger y admirar, aún viva de la mano de su nieto, Lope Tablada Martín. Con 24 años y recién comenzado siglo XX, Tablada Maeso iniciaba su andadura como pintor decorador. Lo hacía en 1901 en el recién fundado diario ‘El Adelantado’ publicitándose para toda clase de trabajo ‘dentro y fuera de la capital’. En 1903 nacería su hijo Tablada de Diego.

Tras los primeros pasos, logró formar su propio estudio en el número 3 de la calle de San Agustín, el cual también sería lugar de trabajo para el que forma parte de la segunda generación, Tablada de Diego. Su fama en la ciudad, inmersa en un siglo lleno de cambios políticos, sociales y económicos, aumentaba y junta a ella los encargos.

El pintor prosperaría pronto con proyectos importantes como la decoración en 1918 de la bóveda del teatro Juan Bravo, para más tarde, en 1923, intervenir también en el teatro Cervantes. Entre su pintura al lienzo destacan dos obras, ‘La Plaza Mayor de Segovia’ y ‘Casas de la Plaza Mayor’.

Mientras tanto, Lope Tablada de Diego (1903-1974), apodado como “Lopito”, creció artísticamente en ese estudio de la calle de San Agustín. Porque sin duda, se formó a la luz de su padre, para pasar con 24 años a estudiar en la Escuela de Artes y Oficios de la ciudad, en la que destacó como alumno. Posteriormente, ingresó en la Academia de Bellas Artes de San Fernando. En esta institución artística centenaria situada en Madrid pudo coincidir con futuros reconocidos artistas como Salvador Dalí, con el que compartía el dominio del trazo y cierta rebeldía ante el exceso de academicismo de la escuela.

Del mismo modo que cualquier otro joven en formación tuvo una fase importante que marcaría su trayectoria y trabajos. Desde 1925 a 1935 se desprende del neoclasicismo, romanticismo y del folclorismo paisajista. De esta forma, supo encontrar en la luz el recurso imprescindible para su pintura dentro del realismo, con influencias de Sorolla, Zuloaga, Solana y los hermanos Zubiaurre. Nunca sin traspasar los límites de la forma.

Sus proyectos en la ciudad comenzaron con las pinturas que decoran el Mesón de Cándido, una intervención iniciada en 1933 y que se prolongaría durante cuatro décadas, hasta su muerte.

En 1946 moriría su padre, Tablada Maeso, gran referente personal y profesional, y en 1948 nació el que forma ahora parte de la tercera generación de pintores, Lope Tablada Martín. A finales de los 50 la familia se traslada a vivir a Sepúlveda, al barrio de Trascastillo, donde permanecen durante diez años permitiendo a Tablada de Diego pintar cada rincón de la villa y su luz.

De 1962 a 1972 desarrolló la Edad de Plata de su pintura con predominio del paisaje de Segovia, ya en mayor formato. Años de plenitud y de madurez en los que participó en seis exposiciones individuales y diez colectivas. Fallece en 1974.

Como hizo su padre con su abuelo, Tablada Martín se formó junto a su progenitor con el que expuso los primeros trabajos en 1957, cuando apenas tenía nueve años.

“Este niño va a ser pintor”, espetaba su padre. Desde su infancia heredó la preocupación familiar por la luz y predominan en las pinturas los paisajes donde el costumbrismo es protagonista. ‘Monaguillos jugando a ser toreros’, ‘Pastor con su borriquillo' son algunas de sus obras más importantes unidas a otras muchas de días de tormenta, la sierra con la mujer muerta, del acueducto y rebaño con pastor a las afueras de Segovia.

Lope Tablada Martín sigue en activo, homenajeando con su trabajo al abuelo y al padre de los que tanto orgullo tiene. Con el pincel continúa retratando la luz de Castilla que ha ayudado a conformar esta saga de artistas segovianos y que se han ganado el sobrenombre de “pintores de la tierra”.


Museo de Lope Tablada de Diego

En el edificio del Antiguo Registro de la Villa de Sepúlveda se encuentra el Museo Lope Tablada de Diego. Ciudad donde habitó Tablada de Diego, este museo fue inaugurado en 2017 y está compuesto por cerca de treinta obras singulares donde predominan panorámicas de la villa y sus rincones como ‘Los Parrales’ o la subida a la Iglesia de San Bartolomé.

En la pinacoteca también se expone una colección de objetos pertenecientes al artista y su apertura fue posible gracias a la colaboración de la Junta de Castilla y León y al Ayuntamiento de Sepúlveda.

Actualmente se puede visitar en el horario de apertura disponible en la oficina de turismo de la ciudad.


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