Las visitas guiadas a la torre de la Catedral aumentan un 34,1% con respecto al 2018

En la actualidad se está trabajando en la restauración de cuatro obras de la seo

Restauración retablo Frumales

CopeSegovia

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 14:39

En lo que llevamos de año, más de 214.000 personas han visitado la Catedral de Segovia, lo que representa la mayor afluencia de gente hasta estas fechas desde que se empezara a contabilizar el turismo en el templo. Además, el pasado mes de mayo se lanzaron las visitas guiadas nocturnas que han tenido una gran acogida promediando 36 visitantes, una cifra que cumple las expectativas considerando que el aforo está limitado a 45 personas.

El deán de la Catedral de Segovia, Ángel García, explica que estos datos reflejan el esfuerzo que se ha hecho en la catedral desde los guías a la gente encargada del mantenimiento. Detalla que estamos ante un lugar de culto pero que también cuenta con un patrimonio cultural y un conjunto de riquezas que mucha gente desconoce. Admite que uno de los secretos de este aumento en la cifra de visitas se debe al haber tenido en cuenta estos dos factores y sin perder la esencia del lugar, acercar estos dos conceptos, buscando mostrar más ese acervo cultural y centrándose más en la "estética".

Por otro lado, García comenta que están ahora mismo trabajando en la restauración de cuatro obras. Estas obras tienen como objetivo recuperar el retablo de Frumales, el óleo de la Caridad Romana y el Pantócrator del siglo XIV, todos expuestos previamente en la Sala de Santa Catalina y que serán reubicadas tras la reconversión de esta en un espacio para objetos litúrgicos. La única obra que no será reubicada es el sepulcro de Pedro de Enríquez de Castilla, que al tratarse de una estructura que no puede moverse de su lugar será tratada una vez se hayan terminado las obras de acondicionamiento en los muros y la bóveda de la Sala de Santa Catalina. Reformas que se prolongarán hasta el mes de septiembre.

El coste de este trabajo asciende a 44.000 euros, sufragados en su totalidad por el Cabildo, gracias en gran parte, a los ingresos por la venta de entradas. Un trabajo de meses que está siendo llevado a cabo por un equipo de restauradores formado por Graziano Panzieri y Paloma Sánchez. Restauradores que han estado centrados durante las primeras semanas en el retablo de Frumales, formado por 8 pinturas y que supone un trabajo de gran complejidad debido a notables deficiencias en su estado de conservación.

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