Las familias monoparentales de Castilla y León reclaman un reconocimiento legal para dejar de ser "menos iguales"

La presidenta de la asociación Monocyl, Esther Vallecillo, denuncia la "desigualdad" y las dificultades económicas y de conciliación que afrontan cada día

Imagen de una familia monoparental
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Esther Vallecillo, presidenta de Monocyl

Ramón Morales

Segovia - Publicado el

2 min lectura12:00 min escucha

Uno de cada cinco hogares monoparentales de Castilla y León se encuentra en riesgo de pobreza o exclusión social. Así lo reflejan los últimos datos de la Fundación FOESA, que elevan el porcentaje al 26% cuando hay dos o más hijos. Una realidad que conoce bien Esther Vallecillo, presidenta de Monocyl, la asociación de familias monoparentales de la comunidad, quien denuncia la "invisibilidad" y la falta de un marco legal que ampare a estos núcleos familiares. Solo en Valladolid, el INE cifra en 20.581 los hogares formados por un único progenitor.

Un reclamo de reconocimiento legal

La principal demanda de la asociación es la creación de una ley autonómica que defina y reconozca a las familias monoparentales. "No se nos reconoce, no estamos en ningún sitio", lamenta Vallecillo. La esperanza de una ley de familias a nivel nacional está prácticamente descartada, ya que el proyecto, que data de 2007, acumula 48 enmiendas y ahora depende de varios ministerios, lo que complica cualquier avance. "Ni está ni se la espera", sentencia la presidenta de Monocyl.

Todos somos iguales ante la ley, lo que ocurre es que unos son más iguales que otros"

Esther Vallecillo

Pdta de Monocyl

Este vacío legal genera un sentimiento de agravio. "Todos somos iguales ante la ley, lo que ocurre es que unos son más iguales que otros", afirma Esther Vallecillo, subrayando que su lucha es por la igualdad. De hecho, explica que reciben el apoyo de otras asociaciones, como las de familias numerosas, que "entienden que estamos en desigualdad". El objetivo no es tanto solicitar ayudas, sino competir en igualdad de condiciones y que sus hijos tengan las mismas oportunidades.

Las dificultades del día a día

La vida diaria de una familia monoparental está marcada por las dificultades económicas y de conciliación. Vallecillo lo explica con su propio ejemplo: para poder trabajar, necesita que su hijo utilice el comedor y las actividades extraescolares, servicios que a menudo debe pagar de su bolsillo. "Yo no tengo con quién dejar a mi hijo, al final lo tengo que dejar pagando", señala. Esta situación se agrava a la hora de buscar vivienda, donde sufren el rechazo de propietarios que prefieren la "fiabilidad" de dos sueldos.

Nuestros hijos no estén en desigualdad de los otros niños"

Esther Vallecillo 

Pdta de Monocyl

Al final, las consecuencias de esta precariedad recaen sobre los menores. "Si yo tengo económicamente menos facilidad, menos facilidad para poder conciliar, ¿al final quién está pagando esa situación? Mi hijo", reflexiona Vallecillo. Las cifras lo confirman: según FOESA, el 47,5% de estas familias no puede permitirse una semana de vacaciones al año y más del 57% no tiene capacidad para afrontar gastos imprevistos.

Iniciativas propias ante el vacío legal

Ante la falta de apoyo institucional, las propias familias han creado redes de ayuda. La asociación ha impulsado programas como "Monocircula", una iniciativa para intercambiar ropa, juguetes y libros entre los socios. Es una solución autogestionada que evidencia una necesidad urgente. Por ello, su petición a la administración es clara: "Solicitamos a la administración que, por favor, nuestros hijos no estén en desigualdad de los otros niños".

Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.

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