Novelty: el restaurante de León que tuvo su propio edificio
Un arquitecto desvela en 'Mediodía en COPE León' los secretos de su construcción, desde sus irregularidades urbanísticas hasta el truco de su famoso suflé

Pepe Álvarez Guerra, arquitecto
León - Publicado el - Actualizado
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El arquitecto Pepe Álvarez Guerra ha desvelado en el programa 'Mediodía en COPE León' la historia detrás de uno de los edificios más conocidos de la capital leonesa: el edificio Novelty. A pesar de su nombre, que evoca a un establecimiento hostelero, el inmueble debe su fama a que albergó el que fue considerado 'el mejor restaurante de León' en su época, un negocio tan relevante que motivó la construcción del propio edificio.
Un restaurante hecho edificio
El proyecto fue impulsado por sus dos propietarios, Carlos Rodríguez y Jerónimo Fernández. Mientras que Carlos se encargaba de la administración, Jerónimo supervisaba el restaurante con una disciplina férrea que le valió el apodo de 'ojo de águila'. Álvarez Guerra relata cómo se apostaba a la salida de la cocina y 'allí no se movía ni dios'. El edificio, ubicado en la calle Ordoño II, se diseñó para albergar el restaurante, oficinas y las viviendas de ambos dueños.
El inmueble presentaba un alarde arquitectónico para la época, con una segunda planta diáfana y sin pilares para acoger un gran comedor, sostenida por un complejo 'entramado metálico'. El arquitecto también ha recordado una de las 'licencias poéticas' del proyecto: se construyeron siete plantas a pesar de que la ordenanza municipal de la época solo permitía levantar cinco.

NOVELTY
El secreto de su éxito gastronómico
El Novelty gozó de una reputación inigualable y era famoso por no fallar nunca. Una de sus señas de identidad era la rapidez de su servicio, especialmente con postres como el suflé. "Tú a cualquier restaurante de entonces, y ahora, pedías un suflé que estaba en la carta al final y te decían: 'Perdone, señor, esto es como una paella, 20 minutos como mínimo'", explica Álvarez Guerra.
Era famoso por no fallar nunca"
Arquitecto
Sin embargo, en el Novelty lo servían de inmediato. El truco, según desveló el arquitecto, era que en la cocina tenían preparada 'una especie de montaña de clara de huevo batida', la base del postre, lista para usar en cuanto un cliente lo pedía, garantizando una rapidez impensable para otros.
Un final inesperado
El restaurante era también un punto de encuentro social, donde personalidades como el abogado Daniel Alonso atendía a sus clientes tras la comida. Sin embargo, el negocio llegó a su fin por desacuerdos entre los herederos de los fundadores. 'Vinieron los hijos y empezaron a tener problemas entre ellos, y aquello, pues se acabó, pero fue una pena', lamenta Álvarez Guerra.
Afortunadamente, el talento del Novelti no se perdió por completo. Tras su cierre, el cocinero y al menos tres de los camareros pasaron a formar parte del personal del restaurante Formella, perpetuando parte del legado del que fue un icono de la gastronomía leonesa.
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