Los expertos advierten del riesgo de prohibir las redes sociales a menores en España: "No es tan fácil"
El debate sobre limitar el acceso a plataformas digitales crece mientras los especialistas señalan los peligros de una regulación poco efectiva y fácil de burlar

España quiere unirse a Australia y Francia como país que regula el uso de las redes sociales a los menores de 16 años
Madrid - Publicado el
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España va a prohibir el uso de las redes sociales a los menores de 16 años. Así lo anunció este martes el presidente Pedro Sánchez, con el objetivo de parecerse a otros países como Francia, que hace una semana aprobó la ley para hacerlo con los menores de 15, y Australia, que es el primer país del mundo que ha prohibido el acceso de los menores a plataformas digitales.
Lo que el presidente plantea es que las propias empresas gestoras de las plataformas sean quienes dispongan mecanismos de control para verificar la edad de quienes entran. Sin embargo, es algo muy difícil de conseguir y que en países como Australia todavía no es perfecto.

"Cedemos todos nuestros datos al Gobierno para que sepan qué hemos buscado y a dónde hemos entrado", Manuel Paz
Por otro lado, desde el punto de vista de la gente de a pie, la decisión no ha dejado indiferente a nadie. Hay quienes creen que la medida es una buena solución para que los menores no accedan a contenidos que merman su desarrollo cognitivo; pero otras personas consideran que no es necesario prohibir, sino reforzar el control parental y la vigilancia.
El riesgo de una norma ineficaz
El debate sobre la prohibición del acceso a redes sociales para menores se ha acelerado en las últimas semanas. Ante esta disyuntiva, los expertos alertan de los riesgos que entraña una prohibición sin sistemas de control robustos. Manuel Paz, vicepresidente de Cibercantabria, advierte que la clave está en la dificultad de controlar quién está detrás de la pantalla. "Prohibir es fácil, verificar no lo es tanto", asegura.
El principal peligro, según Paz, es que la ley se convierta en una norma simbólica sin efectos reales. Actualmente, un menor de 11 o 12 años puede abrir una cuenta en cualquier red social cambiando su fecha de nacimiento o usando el correo de un adulto. Esta realidad persistirá si no se implementan sistemas de verificación fuertes. Los adolescentes perciben la norma como "fácil de saltar", lo que puede ser contraproducente y anular cualquier efecto de concienciación. Además, existen métodos como el uso de VPNs (herramientas que cambian la ubicación de nuestro dispositivo móvil) que pueden simular que la conexión se realiza desde otro país y esquivar así la restricción.
Prohibir es fácil, verificar no lo es tanto""
Cibercantabria
Manuel Paz también plantea las dudas sobre qué implica ceder datos para una verificación efectiva. "¿Qué tenemos que ceder? Todos nuestros datos y todos nuestros accesos, que daremos al Gobierno para que sepan qué hemos buscado, a dónde hemos entrado y qué hemos hecho", reflexiona el experto sobre la creación de un posible "pasaporte digital" para controlar el acceso y añade que sería "algo muy peligroso".
El debate en la calle: entre el apoyo y el escepticismo
La medida ha generado un amplio debate ciudadano. Hemos paseado el micrófono de COPE por Santander y mucha gente se muestra a favor de la prohibición, considerándola incluso una decisión que "llega demasiado tarde" y que es necesaria para proteger a los menores. "A los chavales les parecerá realmente mal, pero los padres tienen que actuar", comenta una persona.
Otros, que saben lo que es abrirse una cuenta en redes siendo adolescentes, apoyan la medida en retrospectiva: "Me hubiese encantado que alguien me hubiese prohibido las redes sociales a esa edad", confiesa una joven, que apunta a la importancia de la 'huella digital', un concepto que hace referencia a que todo lo que se sube a Internet, se queda en Internet, y luego es muy difícil de borrar.

Manuel Paz sostiene que deberíamos tratar a todas las redes sociales por igual porque "permiten acceder a información sensible"
Sin embargo, también surgen voces escépticas que cuestionan la efectividad de la prohibición y apelan a la responsabilidad parental. "Los padres son los que tienen que vigilar", señala un oyente. Otros ponen en duda la lógica de la medida: "Un niño de 16 años, bajo el criterio y la autorización de sus padres, puede empezar a trabajar, pero no puede usar las redes sociales. No lo entiendo", argumenta otro ciudadano, que aboga por el control en lugar de la prohibición.
¿Son todas las redes sociales lo mismo?
Otro de los puntos clave del debate es si tiene sentido aplicar la misma norma a todas las plataformas. Manuel Paz señala que redes como TikTok o Instagram no son lo mismo que Twitter (ahora X), que "mucha gente joven lo utiliza para informarse", o YouTube. Sin embargo, concluye que sí "habría que tratarlas" de forma similar desde el momento en que en todas ellas se puede "acceder a información sensible" y existe el riesgo de acoso o de causar problemas psicológicos a un menor.
Prohibiendo no enseñas, porque no estás dando herramientas para el futuro"
Cibercantabria
La conclusión de los expertos es clara: la prohibición no puede ser la única herramienta. Paz utiliza una analogía elocuente: "¿Nos cabría en la cabeza que con 18 años y un día podrían ponerse a los mandos de un coche sin que nadie les hubiera enseñado?". La protección de los menores requiere una estrategia integral que combine la regulación con la educación digital, la concienciación y el acompañamiento familiar, ya que, como subraya el vicepresidente de Cibercantabria, "prohibiendo no enseñas, porque no estás dando herramientas para el futuro".
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.




