Jorge Álvarez de Linera, abogado: "Aunque hayamos pinchado donde no debíamos, la mayoría de veces el banco debe devolverte el dinero que te han robado en una estafa porque ha fallado su sistema de seguridad"
Un experto legal detalla las claves de los fraudes digitales más comunes y explica por qué la entidad bancaria suele ser la responsable final de la pérdida

Tarjeta de crédito | Pixabay
Oviedo - Publicado el
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El auge de los fraudes digitales se ha convertido en una preocupación creciente para miles de ciudadanos. Son muchas las personas que han sido víctimas o conocen a alguien que ha sufrido la sustracción de dinero de sus cuentas.
El abogado Jorge Álvarez de Linera, director del despacho Álvarez de Linera Abogados, ha contado en COPE Asturias las claves de estas estafas y el camino a seguir para recuperar los fondos. Según el experto, en la mayoría de los casos, es posible reclamar y recibir el reembolso, ya que la responsabilidad final suele recaer en la entidad bancaria.
La frecuencia de estos delitos es "frecuentísimo", advierte el letrado. A menudo, se trata de cantidades pequeñas que los afectados no se molestan en reclamar, pero en otras ocasiones, las cifras ascienden a cientos o miles de euros.
Generalmente, los casos que llegan a su despacho son aquellos que "superan los 600 euros", pero insiste en que el volumen de fraudes de menor cuantía es inmenso.
Los cacos se profesionalizan: así actúan
Los fraudes digitales, conocidos por términos como phishing, consisten en la desaparición de dinero de una cuenta o tarjeta, o en situaciones donde se induce a la víctima a realizar un pago a quien no corresponde. Los delincuentes, según Álvarez de Linera, son "profesionales en lo suyo, se las saben todas". Sin embargo, su éxito a menudo depende de la colaboración, aunque involuntaria, de la propia víctima o incluso del banco.

Jorge Álvarez de Linera, abogado
El modus operandi más habitual consiste en hacerse pasar por una entidad de confianza, como puede ser el propio banco, Hacienda, la Seguridad Social o Correos, para solicitar datos sensibles. Cuando el cliente facilita esa información, el fraude se consuma. "Les estamos dando la llave de nuestra caja a los ladrones para que se sirvan a gusto", explica el abogado de forma gráfica.
Les estamos dando la llave de nuestra caja a los ladrones para que se sirvan a gusto"
Abogado
Álvarez de Linera recalca que los estafadores "lo hacen muy bien". Con la llegada de la inteligencia artificial, sus métodos se han vuelto más sofisticados y creíbles, llegando a modificar y adaptar voces o simular números de teléfono de personas conocidas, lo que dificulta enormemente que el usuario pueda detectar el engaño a tiempo.
La responsabilidad del banco ante el fraude
A pesar de que el cliente pueda cometer un error, el banco sigue teniendo una responsabilidad fundamental. Salvo que se demuestre una "imprudencia muy grave" por parte del usuario, es posible reclamar a la entidad, ya que su deber es custodiar los ahorros de sus clientes. El letrado destaca que, aunque el usuario haya "pinchado donde no debía", en la gran mayoría de los casos esta acción no se considera grave.
Aunque hayamos pinchado donde no debíamos, esa imprudencia no se considera grave"
Abogado
Esta protección se fundamenta en la ley de medios de pago, que ampara al consumidor. "Por aplicación de lo previsto en la ley, se condena a la entidad bancaria a que nos devuelva el dinero que hemos perdido", detalla el experto. Esto ocurre porque se considera que los sistemas de seguridad del banco no han funcionado correctamente o, directamente, no eran los adecuados para prevenir el ataque.
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Además, existen supuestos en los que el cliente "no tiene participación de ningún tipo". Los ciberdelincuentes pueden, por ejemplo, clonar una tarjeta mediante medios electrónicos y burlar los sistemas de seguridad del banco. Otra vía es la "infidelidad interna", donde empleados de empresas que manejan datos de clientes se corrompen y facilitan dicha información a los delincuentes.
En estos escenarios, la obligación del banco de responder es todavía más clara.
Cómo minimizar los riesgos
¿Es posible evitar por completo estos robos? Álvarez de Linera responde con ironía que "el único sistema que garantiza al 100 por 100 que no te van a robar dinero, es no tener dinero". No obstante, sí se pueden tomar medidas efectivas para minimizar el riesgo. La principal es no facilitar nunca los datos bancarios o personales por correo electrónico o teléfono si no existe una seguridad "al 200%" de quién es el interlocutor.
Entre otras recomendaciones prácticas, el abogado aconseja no utilizar las claves de acceso a la banca electrónica cuando se está conectado a una red WiFi abierta, ya que son muy inseguras. También resulta muy útil establecer alarmas en el móvil que avisen mediante un mensaje de texto cada vez que se produce un movimiento o se utiliza la tarjeta.
Finalmente, una estrategia preventiva muy eficaz es dedicar una tarjeta de prepago exclusivamente para realizar las compras online. De esta manera, en caso de que los datos se vean comprometidos, el posible daño económico queda limitado al saldo cargado en esa tarjeta. Aunque existe un "larguísimo listado" de precauciones, seguir estos consejos básicos aumenta significativamente la protección de nuestras finanzas.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.




