Esta es la forma correcta de escribir 'emblanco', la palabra malagueña que la RAE no reconoce y que da nombre a una sencilla sopa de pescado
Un catedrático de la UMA desvela el origen de este popular plato y por qué su grafía correcta, 'emblanco', no aparece en los diccionarios oficiales
Málaga - Publicado el
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En la rica gastronomía malagueña existe un plato tan popular como peculiar en su denominación: el emblanco. Una elaboración que, más allá de su valor culinario como sopa digestiva, esconde una curiosa historia lingüística. El doctor en Filología Hispánica y catedrático de Lengua Española de la Universidad de Málaga, Francisco Carriscondo, ha desentrañado en COPE MÁS Málaga el origen de esta palabra y la forma correcta en la que debería escribirse, pese a no contar con el reconocimiento de la Real Academia Española (RAE).
Del plato a la palabra
El punto de partida de este término se encuentra en la propia descripción de la receta. Se trata de una preparación "en blanco", es decir, con pocos condimentos, ya sea de pescado, arroz o patatas. Según explica el profesor Carriscondo, el hablante malagueño, en un ejercicio de economía del lenguaje, simplificó expresiones como "sopa en blanco" o "pescado en blanco" eliminando el sustantivo para quedarse únicamente con el sintagma preposicional: "en blanco".
El siguiente paso fue convertir esa construcción en un sustantivo con entidad propia. "Un sustantivo no lo puedes escribir como si fuera una preposición y luego un adjetivo", aclara el catedrático. Para ello, el lenguaje oral y la posterior necesidad de una grafía unieron las dos palabras. En este proceso, por una regla ortográfica normativa, la 'n' que precede a la 'b' se transforma en 'm'. El resultado es "emblanco", una única palabra que designa el plato.
Lo que hacemos es juntar la preposición y la otra palabra y hacer una nueva palabra"
En Málaga hay platos que no necesitan artificios. No llevan colorantes, ni especias exóticas, ni técnicas sofisticadas. Llevan memoria. Uno de ellos es el emblanco, una sopa de pescado tradicional de la costa malagueña que durante generaciones ha sido remedio casero, plato de vigilia y comida reconfortante tras una noche larga.
Su nombre ya da pistas: “emblanco” porque es claro, limpio, sin sofritos intensos ni pimentones que tiñan el caldo. Es una receta de pescadores, nacida de lo que daba el mar y la huerta, donde el protagonismo absoluto lo tiene el sabor natural del pescado.
UNA SOPA FÁCIL DE PREPARAR
El emblanco tradicional se elabora con pescado blanco —antiguamente jurel o pescado de roca; hoy también merluza, rosada o rape—, patatas, cebolla, tomate, pimiento verde, ajo y un buen chorro de aceite de oliva virgen extra. Nada más. Y nada menos.
La preparación comienza poniendo a hervir agua con las verduras enteras o en trozos grandes, un pellizco de sal y un hilo generoso de aceite. Cuando el caldo empieza a tomar cuerpo y aroma, se añaden las patatas “chascadas”, para que suelten parte del almidón y den consistencia natural a la sopa.
El pescado se incorpora casi al final, cuando la patata está tierna, y se cuece apenas unos minutos para que no pierda jugosidad. El toque final es innegociable: perejil fresco picado y el zumo de medio limón, que aporta frescor y realza el sabor marino. El resultado es un caldo limpio, ligero y profundamente reconfortante. ¡¿Quién no suplica un emblanco calentito en días febriles o de malestar estomacal?¡
Un malagueñismo no reconocido
A pesar de su extendido uso en la provincia de Málaga, la palabra "emblanco" no figura en el diccionario de la RAE. Tampoco aparece en el vocabulario andaluz de Alcalá Venceslada ni en otros compendios del habla popular malagueña. En su colaboración semanal, el profesor Carriscondo plantea en COPE una hipótesis para esta ausencia: la sorpresa que su grafía pudo causar en los lexicógrafos.
Parece una palabra tan sorprendente que los lexicógrafos no se atrevieron a ponerle una forma y lo dejaron pasar"
El catedrático considera que parece tan sorprendente que los lexicógrafos "no se atrevieron a ponerle una forma y al final, pues lo dejaron pasar". Su investigación, sin embargo, confirma su legitimidad como malagueñismo. En sus búsquedas en los corpus lingüísticos, solo ha localizado tres apariciones de "emblanco" con esta grafía en un corpus del español del siglo XXI, y todas ellas están inequívocamente restringidas al ámbito de Málaga.
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