La onubense María Pain, superviviente del accidente en Adamuz: "Cuando salí del vagón 3, miré hacia atrás y ya no había más vagones"
La joven isleña de 29 años es una de las aspirantes a funcionaria de prisiones que viajaba en el Alvia y ha narrado en COPE cómo fue consciente de la magnitud de la tragedia al salir de su vagón

María Pain, afectada del accidente de tren en Adamuz
Huelva - Publicado el
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La tragedia ferroviaria de Adamuz, que se ha cobrado la vida de 41 personas, 17 de ellas de la provincia de Huelva, y ha dejado más de 150 heridos, sigue desvelando historias de supervivencia. Uno de los trenes, un Alvia que cubría la ruta Madrid-Huelva, iba repleto de personas que volvían de la capital tras ver a su equipo, intentar conseguir fotos para un regalo a los Reyes este jueves o, como en muchos casos, examinarse de unas oposiciones para funcionario de prisiones.
Entre los viajeros se encontraba la isleña María Pain, una de las aspirantes que regresaba a casa tras la prueba. A pesar del terrible suceso, su estado es estable. “Dentro de lo que cabe estoy bien, o sea, yo lo que tengo realmente es un esguince en el tobillo izquierdo y magulladuras en todo el cuerpo, sobre todo en la parte superior de la espalda y en el brazo, pero estoy bien y viva, que visto lo visto es lo más importante”, ha relatado.
El momento del impacto
María Pain viajaba en el coche tres, en el lado del pasillo, escuchando música cuando todo ocurrió. “Fue muy rápido, de repente fue el golpe. Salí disparada hasta el pasillo, me tumbó y ya lo que recuerdo son golpes y más golpes”, ha contado. Una persona cayó sobre su pie, causándole el esguince, mientras las maletas se precipitaban sobre ellos. Tras el impacto, el vagón quedó a oscuras, con los asientos desplazados y un escenario de caos, con “gente sangrando, con hombros y piernas dislocados”.
Si el mío es el tres que estaba a la cola, ¿dónde están los demás"?
Superviviente del accidente
La consciencia de la tragedia
El vagón tres quedó aislado entre las dos puertas y desde la ventana solo se apreciaba “un armatoste así blanco”. Al conseguir salir, María vivió el momento más impactante. “Yo lo que recuerdo es mirar hacia atrás y, claro, mi vagón era el tres y de repente no había más vagones”, ha explicado. Fue entonces cuando se preguntó: “Si el mío es el tres que estaba a la cola, ¿dónde están los demás?”. En ese instante fue realmente “consciente de la gravedad del asunto”.
Ayer, con la noticia lamentable de las dos isleñas que han fallecido, ya me terminé de derrumbar"
Superviviente del accidente
El camino hacia el puesto de socorro fue desolador. Al ver a “las víctimas, a los difuntos ya en el suelo”, se derrumbó. Debido al dolor en el pie, fue trasladada en ambulancia al hospital Reina Sofía de Córdoba. Sin embargo, el golpe anímico más duro llegaría más tarde. “Ayer, con la noticia lamentable de las dos isleñas que han aparecido, pues ahí ya me terminé de derrumbar, la verdad”, ha confesado.
Se refiere a Pepa Sosa y Ana Martín, madre e hija también de Isla Cristina, cuyas muertes han sumido en el luto a la localidad y, en especial, a la barriada del Caimán. Ana, al igual que María, había acudido a Madrid junto a su madre para examinarse en las oposiciones a funcionario de prisiones María fue recogida por sus padres en Córdoba y llegó a su casa, en Isla Cristina, sobre las seis de la mañana del lunes, tratando de asimilar todo lo sucedido.
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