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Esta mañana me he levantado muy tarde, por un doble motivo: por una parte, la resaca de fin de año y, por otra, la conversación imaginaria que he sostenido con padres, hijos, abuelos, amigos y desconocidos sobre sus propósitos y deseos para el año nuevo.
Tú también tendrás los tuyos ¿verdad?. En el dialogo de esta mañana no he escuchado ningún deseo original.
Unos quieren dejar de fumar, otros ponerse a plan de comida para adelgazar, hacer deporte, que el Recre ascienda a segunda A y el AVE llegue a Huelva...
La mayoría de los que he mantenido el dialogo imaginario, priorizan las peticiones de la salud, dinero y amor. Buscaba personas utópicas, cargadas de fantasía...,pero no las he encontrado.
Eso si, para los mayores su mayor deseo era la salud, a los adultos, el dinero y a los jóvenes, el amor...
Algún jubilado se lamentaba de la absurda paradoja del ser humano: “A veces, perdemos la salud por ganar dinero y, después, nos gastamos el dinero en recuperar la salud...”.
O fíjate, lo que me decía otro con los que “hablaba”: “Con dinero se puede comprar todo, menos la felicidad, que es mucho más barata y mucho más cara y difícil, a la vez, de conseguir”.
Hoy, comienzo del año, creo que es el momento ideal para que los padres se propongan dar lo mejor de si a sus hijos, huyendo tanto de la excesiva tolerancia como del autoritarismo.
Los hijos se preparen para ser la generación que mañana lleve adelante nuestro país, el mundo...
Los mayores no dejen de aportar su experiencia y su sabiduría a los que vienen detrás.
Estos son mis deseos para ti y para los tuyos. Hoy y siempre,. De todo corazón. ¡BUENOS DÍAS!



