El médico que regresa a uno de los países más pobres del mundo: "Puedo ser mucho más útil aquí"
El nefrólogo Cédric Ouanekpone, premiado por su labor, vuelve a la República Centroafricana junto a otros 20 doctores para paliar la falta de asistencia sanitaria

El doctor Cédric Ouanekpone y el obispo de Mbaiki, Jesús Ruiz
Granada - Publicado el
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La República Centroafricana se encuentra permanentemente entre los países más pobres del mundo, una situación agravada por una guerra civil que desde 2013 ha destruido sus ya escasas infraestructuras. En este contexto de extrema necesidad, la historia del doctor Cédric Patrick Le Grand Ouanekpone, el primer nefrólogo del país, emerge como un faro de esperanza. En lugar de desarrollar su carrera en el extranjero, ha decidido regresar para transformar la realidad sanitaria de su nación, una labor por la que ha recibido el Premio Mundo Negro a la Fraternidad.
La decisión de Ouanekpone no ha estado motivada por el dinero. Al contrario, su sueldo en Centroáfrica es cuatro veces inferior a las ofertas que recibió en el extranjero. "He decidido volver a la República Centroafricana después de mis estudios, porque yo me decía que no hay especialistas en mi país, y me he dado cuenta que puedo ser mucho más útil volviendo a mi país que si yo me quedara en otro país, aunque tuviera mejores condiciones", explica el doctor. "Tenía el deseo de poder volver para cambiar algo, para aportar algo nuevo, y veo que no me he equivocado".
Puedo ser mucho más útil volviendo a mi país que si yo me quedara en otro país"
Primer nefrólogo de la República Centroafricana
Una gota de esperanza en el desierto sanitario
El proyecto está impulsado por monseñor Jesús Ruiz, obispo de Mbaiki, quien, ante la desoladora realidad, pidió ayuda a Ouanekpone y a su grupo. Son cerca de 20 médicos bien formados que, como él, han decidido quedarse en África. Juntos organizan clínicas móviles cuatro veces al año, llegando a atender a unos 1.200 enfermos en cada campaña. "Esto es un parche, sin duda, pero vamos esperando tener un día un pequeño hospital", admite el obispo.
Las cifras que expone monseñor Ruiz son un reflejo del drama humanitario. En su diócesis, con 400.000 habitantes, hay solo cinco médicos. "El 95 por 100 de mi gente nunca ha visto a un médico, porque no hay", lamenta. El gobierno centroafricano invierte apenas 7 euros al año por persona en sanidad, en contraste con los 2.300 euros de España.
El 95 por 100 de mi gente nunca ha visto a un médico"
obispo de Mbaiki
El eco de un premio
El Premio Mundo Negro a la Fraternidad se entregó en un encuentro en Madrid bajo el lema "Migrar o quedarse, fuga de cerebros en África". Para el doctor Ouanekpone y su equipo, el galardón ha supuesto un gran impulso. "Recibir este premio ha sido un gran honor, es una cosa que nos anima muchísimo, porque nosotros trabajamos en el silencio, a veces incluso en el olvido", confiesa. "Esto realmente nos anima a continuar por este camino, a inspirar a otros jóvenes".
Un elemento clave que une al grupo de médicos es la fe. Aunque hay católicos, protestantes y musulmanes, todos comparten "esta fe en Dios y este deseo de amar al prójimo", explica Ouanekpone. Esta convicción común surge en sus retiros y momentos de reflexión, fortaleciendo su compromiso.
Soñar con un país diferente
Monseñor Ruiz se define a sí mismo y a quienes luchan por esta causa como "un poco quijotes, pero quijotes al estilo del evangelio". Subraya la total dependencia del país del exterior, incluso para el suministro eléctrico, pero deposita su confianza en los propios africanos para liderar el cambio. "Soñamos con un país diferente, y eso no somos nosotros, los misioneros venidos del extranjero, los que vamos a cambiarlo, son ellos", afirma con convicción. El ejemplo de Cédric Ouanekpone encarna el lema comboniano del obispo: "salvar África con África", demostrando que ellos son los verdaderos protagonistas del futuro de su pueblo.
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