Tour Francia | 2ª etapa

Sagan se lleva al sprint la segunda etapa y se viste de amarillo tras la caída de Gaviria en los últimos kilómetros

El eslovaco se impuso en un sprint reducido debido a una caída en los últimos kilómetros que salpicó a Gaviria y le impidió defender el jersey amarillo que pasa a los hombros de Sagan. El mejor español ha sido Alejandro Valverde en la séptima plaza. En esta etapa marcada por las caídas también afectó a Luis León Sánchez que se vio obligado a decir adiós.

Peter Sagan

Peter Sagan celebra su victoria en la segunda etapa del Tour @LeTour

EFE cope.es

Tiempo de lectura: 3' Actualizado 22:06

El eslovaco Peter Sagan (Bora), triple campeón mundial, impuso su ley ante un reducido número de esprinters que se salvaron de una caída que afectó al colombiano Fernando Gaviria y se llevó la etapa y el maillot amarillo tras la segunda etapa que condujo al pelotón de Mouilleron-Saint-Germain a La Roche-Sur-Yon a través de 182,5 kilómetros.

Una veintena de afortunados aspirantes a la victoria esquivaron una montonera en una curva a menos de un kilómetro de meta. Allí quedó atrapado el favorito, Fernando Gaviria, que se despidió del doblete soñado y del maillot amarillo. Y emergió Sagan, implacable en un largo y disputado esprint en el que ganó la partida al italiano Sonny Colbrelli (Bahrain) y al campeón francés Arnaud Demare (Groupama).

Dentro del grupo elegido por la fortuna estaba Alejandro Valverde, pero el murciano poco pudo hacer, pues allí estaban los Greipel, Kristoff y Degenkolb. Un séptimo puesto para el "Bala", quien lamentó la retirada de su paisano y amigo Luis León Sánchez por una dura caída.

El maillot amarillo cambió de Gaviria a las espaldas del maillot arcoiris, un hombre carismático de 28 años que ya fue líder tres días en 2016 y que posee cinco títulos de maillot verde por puntos en el Tour.

Beneficiado por la caída de Gaviria, el ciclista de Zilina alzó los brazos por quinta vez en el Tour y sexta en una temporada triunfal, en la que se apuntó nada menos que la París-Roubaix, que une al Tour de Flandes logrado un año antes.

"Sagan III", apodo en honor a sus tres títulos mundiales, subió al podio a enfundarse la prenda dorada que arrebató a Gaviria, ahora segundo en la general a 6 segundos, mientras que la tercera plaza es del italiano Colbrelli a 10. Los favoritos siguieron en sus marcas sin consecuencias en forma de tiempo, aunque sustos no faltaron.

"Estoy muy feliz con el maillot amarillo, pero ha sido muy difícil. Demare atacó con Degenkolb y los adelanté, luego tuve mucha suerte de que Colbrelli no me adelantara", dijo el eslovaco.

Cien años después del final de la I Guerra Mundial el pelotón acudió a la tierra del llamado "Padre de la victoria" en aquel conflicto bélico, Georges Clemenceau, para una jornada íntegra por la Vandée que comenzó con una fuga inicial de tres corredores que quedó en uno, nada menos que con uno de los "abuelos" del pelotón, el ilustre francés Sylvain Chavanel.

Un hombre ya legendario, de 39 años, no por sus triunfos, aunque ha ganado tres etapas y 2 premios a la combatividad, sino porque posee el récord de participaciones desde el pasado sábado, con 18. La fuga la protagonizó en su etapa número 350. Cuando pase los Pirineos, el ciclista galo aumentará su leyenda, superará los 365 días de competición del holandés Joop Zoetemelk.

Cabalgó en solitario con ventaja superior a los 4 minutos, por delante de un pelotón que rodaba al ritmo del Quick Step, en espera de que sonaran las alarmas para ponerse serios y empezar a gestionar el posible doblete de Fernando Gaviria.

El Dimension Data de Cavendish y el Bora de Sagan dejaban trabajar al Quick Step. Tim Declercq, el "Tractor" no paraba de afilar un pelotón que volaba en busca de Chavanel, quien fue neutralizado a 14 de meta.

Surgieron los nervios, y con la inquietud las caídas y averías. Luis León Sánchez (Astana) terminó en una ambulancia camino del hospital, se fueron al suelo Adam Yates y Jesús Herrada, que al menos pudieron subirse de nuevo a la bicicleta.

Cosas que pasan en el Tour, y más en la primera semana, donde los nervios y las fuerzas son proporcionales. Algunos tomaron nota de los incidentes finales de la víspera. A 14 de meta el Sky asomó en cabeza avisado por unos últimos kilómetros peligrosos por las curvas y la cuesta de 1 kilómetro que apuntaba a meta.

La Roche-Sur-Yon, la ciudad que Napoleón I decidió convertir en la prefectura de la Vendée, iba a ser tomada por las tropas del general Gaviria con la oposición del ejército de Froome y otros enemigos.

El Quick Step ya había puesto en marcha su tren con destino a la victoria cuando una curva a la derecha se convirtió en un amasijo de bicicletas y hombres. Resaltaba el jersey amarillo de Gaviria. Adiós al doblete que tanto buscó su equipo.

Huyeron de la quema 18 corredores, entre ellos un puñado de velocistas que iban a discutir la victoria en una llegada complicada, dura, en ligero ascenso. Entre ellos Valverde. El rival a batir era Sagan, segundo el primer día. El eslovaco se agazapó en espera de ver las cartas de sus rivales. Atacó Demare, luego Degenkolb, y surgió la figura del maillot arcoiris para iluminar una nueva victoria y un maillot amarillo que lucirá con orgullo.

La tercera etapa tendrá lugar este lunes, una contrarreloj con salida y llegada en Cheolet con 35,5 kilómetros de recorrido.

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