NBA

Con basket sí hay paraíso

El nuevo orden

Lebron James y Curry

Redacción digital

Madrid - Publicado el - Actualizado

7 min lectura

La primacía está en discusión. En los últimos tres años, dos equipos han dominado la NBA, los actuales campeones los Golden State Warriors y los Cleveland Cavaliers. Coincidiendo con el regreso a Cleveland de Lebron James, el equipo de Ohio ha conseguido un anillo en tres finales, ante unos Warriors construidos ladrillo sobre ladrillo en los últimos años con el crecimiento de jugadores como Stephen Curry, Klay Thompson y Draymond Green. El que parecía equipo imbatible fue ajusticiado hace algo más de un año en una serie increíble por los chicos de Lebron lo que motivó un movimiento decisivo, la incorporación como agente libre de la estrella de los Thunder, Kevin Durant.

Este último fue el mejor jugador, el jugador definitivo, de las últimas finales en el excesivamente aparatoso 4-1 a los Cavaliers. Durant compartió protagonismo con Curry, pero cuando hubo que ajusticiar, lo hizo Durant, cuando hubo que tirar del carro lo hizo él, cuando hubo que meter las canastas importantes o hacerse gigante en el propio aro siempre apareció él, Kevin Durant, el hombre vilipendiado en Oklahoma por haberse ido con el rival para ser campeón. 

En los últimos años hemos asistido a afrentas de diferente intensidad a jugadores que eligieron buscar otro lugar para ser campeones, Ray Allen, Lebron James, Kevin Durant... movimientos severamente castigados por aficionados y ex compañeros.

Qué curioso ambiente este de la NBA en el que no tienes derecho a elegir tu carrera según algunos pero los clubes sí te pueden llevar de aquí para allá como moneda de cambio. El matiz entre la admiración, la indiferencia o el odio es enorme, y la frontera está muchas veces en quién toma la decisión. Y en esas llegamos a la decisión de Carmelo Anthony. Un jugador al que le han abierto las puertas no de par en par, sino que las han derribado en el Madison Square Garden para que saliera por piernas hacia otro lugar y se llevara su contrato millonario. El divorcio entre lo que quería una franquicia siempre controvertida y lo que podía aportar Melo por lo visto diferían, o quizá simplemente se trataba de un ciclo agotado. Los Knicks tienen que decidir hacia dónde van, para no seguir decepcionando a su gran mercado en la ciudad de Nueva York.

La cuestión es que Carmelo Anthony, un primer espada indiscutible, tropecientas veces All Star, uno de los grandes anotadores de la liga, elegido en el mejor quinteto varias veces y sobre todo 4 medallas olímpicas, tres de Oro, nunca ha podido optar al anillo. Más allá de sus razones personales y estratégicas, a buen seguro el propio jugador debía ser consciente de que deportivamente podía convenirle un cambio si era para añadirse a un proyecto ganador. Nadie le reprochará haber dejado tirado a su equipo y sus fans, era de dominio público que los Knicks querían que saliera. 

Sam Presti General Manager de los Thunder de Oklahoma ha conseguido con dos movimientos  vitales este verano convertir una ciudad que era un volcán en erupción de rabia contra Kevin Durant ,la estrella "fugada", en un volcán de ilusiones. La ciudad y el equipo arden ante el desafío que tienen ante sí.

Desde el estado de Oklahoma llega el mayor pulso que la NBA ha diseñado en la conferencia Oeste contra los dominadores del Oeste, la mayor amenaza de nuevo orden. Carmelo Anthony se junta con Paul George, un jugador descomunal en ataque y defensa llegado de Indiana, y el incontenible Russell Westbrook, el último MVP de la NBA. Oklahoma puede no ser el lugar más glamouroso del mundo, pero tiene todos los ojos de la NBA mirando hacia allí.

Y en medio de esa efervescencia un español, Álex Abrines. Los diferentes movimientos de la franquicia desde la llegada del mallorquín a Oklahoma nunca han incluído que sepamos a Abrines en los rumores de traspaso, confirmándose la expectativa puesta por la franquicia en el escolta, con unas condiciones además que van a contribuir en gran medida a consolidar el modelo de los nuevos Thunder. 

Juntar a Westbrook, George y Carmelo puede parecer como en cualquier suma de estrellas una misión difícil, el reparto de roles, de anotaciones, y hasta podría parecer por las características de Melo un equipo de vocación sólo ofensiva. Pero los Thunder tienen argumentos para ser un equipo muy duro defensivamente también. Westbrook y George son jugadores de gran despliegue físico también en defensa, el hecho de no tener todo el peso de la anotación el MVP le permitirá también aplicarse más en la lectura y robo de balones, podrán correr muchísimo. George es un jugador versátil para jugar casi de cualquier cosa y emparejarse con jugadores distintos, sin olvidarnos de Robertson, gran defensor para el base o escolta rival y por supuesto el poste, el neozelandés Steven Adams, hoy entre los mejores pívots de la NBA. 

Los Thunder parecen abrazar el estilo de quintetos abiertos, con tiradores como Carmelo y Paul George abiertos, Westbrook puede encontrar muchos espacios y seguir haciendo mucho daño. En ese estilo encaja perfectamente Álex Abrines, que debe dar un paso adelante en la segunda unidad de un equipo diseñado para pelear por el anillo. Es un desafío apasionante y muy bonito  para el ex de Barça y Unicaja. Abrines ya flipaba en la NBA y junto a Westbrook, ahora que le han caído Paul George y Carmelo Anthony debe estar aún asimilándolo. El mallorquín cuenta con la bendición de Westbrook, y eso da mucha confianza.

En suma los Thunder son la gran amenaza en el Oeste de locura. El otro gran movimiento fue la marcha de Chris Paul a los Houston Rockets para formar con James Harden un perímetro de ensueño, vaya justo ahora que Harden de base nos entusiasmaba. Los Rockets grandes especialistas en el correr y tirar, capaces de cualquier cosa desde el triple, parecían la gran amenaza para los Warriors sin olvidar a los eternos San Antonio Spurs de los que siempre se puede esperar lo mejor. Pero el nuevo posicionamiento de los de Thunder es un movimiento es una gran amenaza. Aparentemente los Warriors tendrán que sudar mucho en el Oeste.

La tendencia mantenida en los últimos años de una NBA inclinada por el Oeste, con un peso mucho mayor que el de la conferencia Este, se ha acrecentado al margen del duelo Cleveland-Boston, y más allá de equipos animadores como Washington, Atlanta, Miami o Toronto.  La animación estará en la discusión de la primacía entre Cleveland y Boston. Imagínense el cataclismo cuando Figo fue al Barça, o Luis Enrique al Real Madrid por decir algo. Cleveland y Boston se han intercambiado a Kyrie Irving con Isaiah Thomas y Crowder. Rivales que han cambiado de acera, uno para emanciparse de Lebron James y tratar de liderar un proyecto ganador ahora en Boston, y los otros dos  como refuerzo indudable para el equipo de Lebron, al que ahora se añade su viejo socio, Dwyane Wade, su, amigo,  el  socio incluso aún más después de marcharse Lebron de Miami. Siempre han mantenido su amistad, se supone que se lo han contado todo. Wade pintaba poco ya en Chicago y vuelve a formar una sociedad para intentar ganar el anillo con Lebron.

En Massachussetts Kyrie Irving quiere construir su propia historia en un proyecto ambicioso junto a Gordon Hayward y Al Horford. La decisión de marcharse de Cleveland de tío Drew nos cogió con el pie cambiado a muchos, parecía una sociedad compenetrada con Lebron. Su movimiento es el de un joven que quiere saber de qué es capaz, aun cuando es una decisión de riesgo, e incluso difícil de entender a bote pronto, en un proyecto que sólo podía mejorar para intentar de nuevo ganar el anillo en Cleveland. 

Con los nuevos actores dispuestos a todo, Oklahoma, Houston, Boston, la supremacía de la rivalidad Warriors-Cavaliers está en discusión, lo que tenga que ocurrir y si se impone o no un nuevo orden en la NBA lo dirá una apasionante temporada, otra campaña en la que cambios sustanciales en las plantillas hacen los sueños posibles.

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