EN 'LA LINTERNA'

Gaizka Fernández: "ETA intenta vestir el entierro de un monstruo que está muerto"

El historiador Gaizka Fernández ha analizado en 'La Linterna' con Juan Pablo Colmenarejo la carta de la banda terrorista ETA en la que anuncia el final de su ciclo y ha resaltado el papel que deben tener las víctimas en el proceso

Gaizka Fernández | Twitter @GaizkaFS

COPE.es

Tiempo de lectura: 2' Actualizado 23:20

Gaizka Fernández, doctor en Historia Contemporánea por la Universidad del País Vasco ha señalado en 'La Linterna' con Juan Pablo Colmenarejo que la última carta difundida por ETA es “el intento de sepultar con honores un cadáver bastante apestoso”. Una idea que ha remarcado al hablar del acto que tiene previsto realizar la banda terrorista este viernes 4 de mayo en Cambo, en el País Vasco Francés: “es una pantomima, una representación teatral con la que intentan vestir el entierro de un monstruo que ya está muerto”.

En este sentido, el historiador recuerda que el verdadero desarme de la banda terrorista lo han protagonizado las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. “Han sido la Policía y la Guardia Civil quienes lo han hecho”, ha dicho, al tiempo que ha señalado que las armas que le quedan por entregar a ETA “son una minucia” en comparación con las requisadas por las fuerzas policiales.

Gaizka Fernández ha coordinado junto a Florencio Domínguez el libro “Pardines cuando ETA empezó a matar” (Editorial Tecnos) en el que se analiza cómo se gestaron los crímenes fundacionales de la banda terrorista. Es la primera obra que analiza minuciosamente todo lo que rodeó a aquel crimen -José Antonio Pardines, guardia civil de Tráfico- cometido el 7 de junio de 1968 en Anduna (Guipúzcoa).

El año pasado se realizó una encuesta entre la sociedad vasca en la que se preguntaba quién había sido la primera víctima de la banda terrorista. Pregunta a la que “sólo un 1,2 por ciento” contestó sabiendo la respuesta; sin embargo “sí sabían quien era Josu Ternera y otros miembros de la banda””. Precisamente esta es la razón por la que “hay que rescatar del olvido a las víctimas, darles voz y ponerles cara”, sentido último de la génesis del libro.

Añade Fernández que “es responsabilidad de toda la sociedad que no se olvide” porque a la lista de más de ochocientas personas asesinadas hay que añadir heridos, secuestrados, extorsionados... Los historiadores tienen la responsabilidad de no dejar que esa verdad se oculte superando las barreras y los relatos tergiversados “de la propaganda abertzale”.

Gaizka Fernández ha puesto énfasis también en que hechos como los de Alsasua demuestran que “el discurso del odio, de que hay un conflicto sigue latente bajo una aparente normalidad” y alerta de que “los chicos que son adoctrinados -con este discurso- pueden volver a ejercer la violencia”.

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