Dirsi, hondureña en España: "Cuando llegué, me quedaba en una casa y no me olvidaré de ese señor que me dejaba el tapercito para que cenara"
La joven hondureña comparte en TikTok la dura experiencia que vivió al llegar a nuestro país, donde se enfrentó a la precariedad y a los prejuicios de una mujer
Dirsi Rey, en el vídeo
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El testimonio de Dirsi, una joven hondureña, ha conmovido a miles de usuarios en redes sociales. En un vídeo que ha alcanzado una gran repercusión en su cuenta de TikTok @dirsirey, relata los momentos extremadamente difíciles que vivió a su llegada a España, cuando se vio sin trabajo, sin dinero y dependiendo de la caridad de otros. 'La noche en la que fui una p***', comienza diciendo, para introducir una vivencia que, según cuenta, la ha marcado profundamente.
Un 'tapercito' contra el hambre
Dirsi explica que durante sus primeros días en el país, se alojó de posada en casa de un matrimonio de peruanos mayores. Dormía en un sofá con la condición de pagar un alquiler en cuanto encontrara trabajo. Mientras el marido, Don César, era una persona 'sumamente bondadosa', su esposa se mostraba 'cascarrabias y enojada'. A pesar de la tensión, la joven reconoce que "muchas veces me mataron el hambre".
Pero el gesto que más le ha marcado es el de Don César. "Cuando el señor miraba que yo me acostaba sin cenar, él en un tapercito ponía comida", recuerda emocionada. El hombre se lo dejaba a escondidas para que pudiera cenar o llevárselo al día siguiente a su recién conseguido trabajo, mientras ella luchaba por reunir el dinero para el primer mes de alquiler. La situación económica de muchos migrantes es precaria, tal como le ha ocurrido a otros trabajadores como un camionero que ha revelado su sorprendente sueldo en España.
Humillada el día de su cumpleaños
La situación se tornó insostenible el día de su cumpleaños. La dueña de la casa tenía una regla estricta: cerrar el pasador de la puerta a las nueve de la noche, inutilizando cualquier llave. Ese día, Dirsi se atrevió a llegar a las diez y, tras mucho insistir, la mujer le abrió para recibirla con una oleada de insultos. La acusó, según su relato, de que "las hondureñas son unas p**" y unas "robamaridos".
Las hondureñas son unas p**, las hondureñas son una robamaridos"
Dirsi se quedó 'fría' ante la humillación. Fue entonces cuando Don César intervino para defenderla. "Si no paras de insultarla, vamos a tener problemas", le espetó a su mujer, a quien le recriminó su falta de empatía: "¿No te da pesar cómo la estás tratando? No ves que esa chica no tiene familia, no tiene a nadie y la estás tirando a la calle". El enfrentamiento, similar a los que se pueden dar en disputas por herencias cuando no hay testamento, revela la tensión que se vivía en el hogar.
Un nuevo comienzo
Aunque la mujer acabó pidiendo perdón, la decisión estaba tomada: "Mañana te vas, no te quiero aquí en mi casa". Ese revés, sin embargo, se convirtió en una oportunidad. Dirsi explica que se vio obligada a quedarse interna en su trabajo, donde hasta entonces era externa, gracias al "corazón de su jefa", que le ofreció una cama donde dormir.
Nunca voy a olvidar ese señor que me dejaba el tapercito para que yo cenara"
Con su relato, Dirsi no busca solo denunciar los prejuicios, sino, sobre todo, expresar su profunda gratitud hacia la persona que le mostró bondad en su momento más bajo. "Nunca voy a olvidar ese señor que me dejaba el tapercito para que yo cenara", concluye. Unas palabras que resumen la importancia de la solidaridad y la humanidad en medio de la adversidad. "Don César lo llevo en mi corazón".
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