RESIDUOS RECICLAJE (Crónica)

Del "basurólogo" al gestor de residuos: medio siglo de travesía hacia Europa

Cinco décadas han pasado desde que unos "visionarios" españoles importaron de Europa una forma de trabajar con los residuos cuando en España sólo se conocía al "basurólogo", una figura administrativa que trabajaba "en la última puerta del pasillo, casi pidiendo perdón y avergonzado de su actividad".,En 1965, el ingeniero vizcaíno Julián Uriarte fundó la Asociación Técnica para la Gestión de Residuos y Medio Ambiente (Ategrus) tras comprobar junto con otros

Agencia EFE

Tiempo de lectura: 3'Actualizado 11:43

Cristina Yuste

Cinco décadas han pasado desde que unos "visionarios" españoles importaron de Europa una forma de trabajar con los residuos cuando en España sólo se conocía al "basurólogo", una figura administrativa que trabajaba "en la última puerta del pasillo, casi pidiendo perdón y avergonzado de su actividad".

En 1965, el ingeniero vizcaíno Julián Uriarte fundó la Asociación Técnica para la Gestión de Residuos y Medio Ambiente (Ategrus) tras comprobar junto con otros profesionales del sector en unas jornadas técnicas en Versalles (Francia) el "enorme camino" que tenía por delante España, recuerda a Efe su vicepresidente, Rafael Apraiz.

"Tenemos que tener en cuenta cómo era la situación, ahora se habla de gestión de residuos, de economía circular, antes era sólo basura" y el trabajo se limitaba a su recogida manual y su traslado al vertedero o a las incipientes máquinas de limpieza viaria que empezaban a sustituir a los barrenderos, subraya Apraiz.

Uriarte y el resto de españoles que asistieron a aquellas jornadas y que compartían con él su inquietud por aprender sobre gestión de residuos se empeñaron en dar a conocer en España lo que habían conocido en Europa.

Hasta hace 40 años, en España "sólo nos preocupaba cómo recoger la basura y llevarla a instalaciones adecuadas, impermeabilizadas para no contaminar el entorno, en eso estaba la administración, no había ni reciclaje ni tratamientos intermedios", recuerda.

Con el empuje de Ategrus, que hoy agrupa a ayuntamientos, consorcios, gobiernos regionales, empresas y técnicos y representa a más del 75 % del sector, "se pasó de contar con la figura del basurólogo a destinar a gestión y tratamiento de los residuos la mayor partida presupuestaria de los ayuntamientos", relata Apraiz.

El vicepresidente y director ejecutivo de Ategrus asegura que en tratamiento de residuos, como en otras áreas, "en España empezamos desde más atrás, teníamos muchos deberes por hacer y el tema de la concienciación ciudadana es uno de ellos".

"Uno puede hacer unas instalaciones absolutamente espectaculares, pero si luego la gente no tiene la conciencia de hacer una buena separación en origen es bastante difícil conseguir buenos porcentajes de recuperación y reciclaje", asevera.

Porque, aunque en las fracciones donde se ha empezado antes a hacer esa separación -papel, vidrio o envases- los niveles de recuperación son importantes, "nos falta mucho camino que recorrer y tenemos a Europa que nos mira, hay unas directivas que cumplir y nos va a salir muy caro no alcanzar los objetivos que hemos asumido".

Según los datos del barómetro europeo Eurostat, la tasa de reciclaje de residuos urbanos en los municipios españoles se sitúa en un 30 por ciento, una cifra lejos del objetivo del 50 por ciento fijado por la Unión Europea para el año 2020.

El barómetro refleja además el elevado porcentaje de basura que España destina a vertederos (57 %), frente a países como Alemania, Bélgica, Dinamarca o Suecia, donde estos residuos representan apenas el 1 por ciento.

Apraiz reconoce que el vertedero debe ser el último recurso y así lo han entendido en muchos países europeos; "ahí es donde nos miramos, la UE pone unos objetivos realizables y las entidades públicas españolas tienen que ponerse las pilas".

Se declara optimista, porque "sin optimismo no hay futuro (...) estamos avanzando mucho en poco tiempo, cada vez exigimos un mejor servicio y esto no tiene marcha atrás", pero este servicio "lo pagamos todos y por eso pedimos al ciudadano que colabore en el proceso".

"Las grandes inversiones tienen que ir de la mano con la concienciación", subraya Apraiz, quien valora el empuje de los jóvenes y del activismo, "gente inspiradora que aporta su granito de arena y pone el foco en el camino que se debe dejar de lado y al que nos tenemos que dirigir". EFE

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