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#SANISIDROCOPE

Puerta Grande para un gran David de Miranda ante un gran toro de Juan Pedro

El diestro onubense confirmó su alternativa cortando las dos orejas a notable sexto. Una oreja y una vuelta fue el balance de un serio Paco Ureña.

David de Miranda en su saiida a hombros de la plaza de Las Ventas en San Isidro

David de Miranda en su saiida a hombros de la plaza de Las Ventas en San IsidroEFE

Sixto Naranjo
@sixtonaranjo

Director de ‘El Albero'

Madrid

Tiempo de lectura: 3'Actualizado 22:46

‘Despreciado’ se llamaba el último ‘juampedro’ de la tarde. Lo que viene siendo un toro bravo. Fijo en los engaños, humillado en los embroques, con la chispa que depara la casta. Y enfrente un torero joven. Un torero que hace casi dos años pudo dejar de torear por culpa de un percance en la plaza zamorana de Toro. La lucha para volver a torear solo la conoce él y un puñado de personas cercanas. Regresó en las últimas Colombinas, sus Colombinas. Y hoy en Madrid ha dado un puñetazo sobre la mesa. Sigue habiendo relevo si toreros como David de Miranda miran cara a cara al futuro más inmediato de la Fiesta como él lo ha hecho hoy.

Firme, asentado, corriendo la mano con largura y temple. Sin dejase abrumar por la bravura desbordante de ‘Despreciado’ y sin importarle el viento que sopló sobre Las Ventas durante toda la tarde. La ligazón asfixiante lo elevaba todo. Al natural fueron más cortas en números de muletazos las dos tandas que dejó. Pero no la intensidad. Volvió a la diestra antes de montar la muleta por bernadinas.  Apretadas hasta decir basta y la plaza en pie. Se perfiló largo pero cazó al toro en el mismo hoyo de las agujas. El doble trofeo premió la actitud, el toreo y la proyección de David de Miranda.

Antes, no había tenido suerte David de Miranda con el toro de su confirmación. Tras la ceremonia y su brindis al Rey don Juan Carlos, el de Juan Pedro solo duró los estatuarios del inicio de faena. Tras ese suspiro, el toro se afligió y no terminaba de desplazarse. Busco el arrimón el torero choquero, pero no tuvo el respaldo del público. Lo mejor, estaba por llegar en el sexto.

Hubo que esperar al tercero para que la gente entrase en la tarde. La culpa, el tercero de Juan Pedro y la actitud de Paco Ureña, al que el público sacó a saludar el paseíllo. Su percance en Albacete estaba en la memoria de los aficionados. Como su lucha por volver a torear. Ampuloso y mandón fue el inicio de faena. En terrenos entre el 5 y el 6, esa vereda que abrió hace décadas su paisano Pepín Liria. Y allí se desarrolló la faena. Tirando de las embestidas del toro, dotándolas de un último tramo de muletazo que el toro parecía no tener. Hubo algún desajuste dentro de un trasteo que mantuvo el nivel siempre. Tragó el de Lorca cuando el toro dudaba al llegar al embroque, y eso llegó al tendido. Un pinchazo y una estocada trasera dieron paso a una vuelta al ruedo unánime.

Otro buen toro fue el quinto y de nuevo los terrenos de sol para plantear faena por parte de Ureña. Muy asentado y acinturado. Sin tragedia ni falsas purezas. La naturalidad y el la limpieza en el trazo del murciano llegaron al tendido. Faena a más siempre. Tras una primera parte más paciente, intentando meter al toro en el engaño, el trasteo rompió de verdad al natural , donde alcanzó las mayores cotas de lucimiento. La estocada, letal, ayudó para la concesión del trofeo.

Quien no tuvo su tarde fue Julián López El Juli, que lidió un primero que ni valió ni él el viento le dejó estar delante de él. Flojo y sin raza, el ‘juampedro’ no quiso peleas con el madrileño, que abrevió.

El cuarto se partió una mano tras el tercio de banderillas. El presidente ordenó el cambio de tercio y El Juli, incomprensiblemente optó por querer sacarle faena en vez de pasaportarlo a e. No se entiende esa actitud. Ni tampoco la antirreglamentaria decisión de don Trinidad López Pastor en asomar el moquero verde con el tercio de muleta ya en marcha. Una nueva decisión errónea de un palco a la deriva durante esta feria. Ni veteranos ni noveles. La presidencia de Las Ventas es una auténtica tómbola. El Juli llevó en su pecado la penitencia. El feo sobrero de Algarra no valía para nada. Y el madrileño estuvo vulgar como nunca debe estar una figura en Madrid.


FICHA DEL FESTEJO 

Madrid, viernes 24 de mayo de 2019. 11ª de Feria. Lleno de ‘No hay billetes’

Cinco toros de Juan Pedro Domecq, bien presentados aunque de desiguales hechuras. Conjunto de juego desigual. Destaco el bravo sexto y los nobles tercero y quinto. Más medidos de raza el resto. Un sobrero de Luis Algarra (4º bis), de feas hechuras y escaso juego.

El Juli, silencio y pitos.

Paco Ureña, vuelta y oreja tras aviso.

David de Miranda, que confirmaba alternativa, silencio y dos orejas.