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El mejor Manzanares, a hombros junto a la rotundidad de Roca Rey

El alicantino cortó dos orejas al quinto mientras el peruano paseó un total de tres trofeos. El Juli, sin espada, se fue de vacío.

José María Manzanares y Andrés Roca Rey en su salida a hombros este viernes en Valladolid

 José María Manzanares y Andrés Roca Rey en su salida a hombros este viernes en Valladolid EFE

Juan García Tejedor | Valladolid

Tiempo de lectura: 3' Actualizado 00:28

Tendidos llenos y el sol apretando, atisbo de corrida de expectación.  El Juli, que abría cartel, muy del gusto del público Vallisoletano, lo que no se le puede discutir a estas alturas es la tecno que exhibe cada tarde. Esto para contar que en el primero de su lote, toro con embestida incierta le costó meterlo en el canasto. Lo que tuvo claro es que no era un toro de izquierdas. Dos series muy templadas, tirando del animal, para rematarlas con pases de pecho largos. Pinchazo y estocada para escucharlo aplausos.

De impresentable para esta plaza se podría calificar la presencia del de Garcigrande que saltó en segundo lugar. Pobre de cara y sin ningún tipo de emoción, por momentos se oyeron los chascarrillos del público, ajenos a una faena de un “ pan sin sal” que en ningún momento se empleó en la muleta.  

Tuvimos que esperar al tercero, para escuchar la primera ovación. Variado con el capote Roca Rey saludó al de Justo Hernández por verónicas, espaldinas y el remate de una revolera. Chicuelinas al paso para ponerlo en suerte al caballo y dejarlo crudo. Eso lo acusó en los inicios de la faena. Andarín y con clase, el de Garcigrande. La quietud, el temple y sobre todo el tiempo que no corre para la tauromaquia del peruano hicieron ir entrando poco a poco al de Garcigrande en el mundo de Roca Rey. Un mundo real. Un mundo en el que gobierna su muñeca, elástica, yo diría que con rodamientos. Un mundo al que no tiene ningún miedo, regalándonos unas  bernardinas en las que no cabía ni un alfiler entre toro y toreo . Estocada hasta la gamuza para indiscutiblemente cortar las dos orejas.

Julian no tuvo el lote, no tuvo la tarde... en definitiva no caló en los tendidos su actuación. Este toro el de más trapío del encierro, fue soso y se rajo desde el principio de faena. El trabajo, la técnica, en definitiva las manos que tenía enfrente, taparon el defecto. El público cortes con el madrileño, pero frío, le hicieron saludar una ovación tras pinchazo y estocada.

Y aquí el dicho de “no hay quinto malo” se cumplió a rajatabla. Con un manso encastado, muy bien lidiado por Suso, Manzanares esculpió una faena compacta. Un toro qué escarbó, pero que el alicantino con redondos, naturales y el de pecho cimentó desde los primeros compases. Faena redonda de inicio a fin, con un toro que metió la cara de manera excepcional. Rápido los vallisoletanos vieron al toro y al torero. Circulares en el epílogo por si había duda de la codicia y la repetición del careto de Garcigrande. Como no podía ser de otra manera en la suerte de recibir, recetó un gran estoconazo. Dos orejas de ley, en una de las faenas más importantes de la temporada de Manzanares.

Entendió Roca Rey al Segundo de se lote. Un toro con mala lidia en los primeros tercios. Un toro manso, que se fue a la querencia desde los primeros compases de la faena. Ese manso acometedor, ese manso que humillaba, y ese Roca Rey que dio a los tendidos de sol el gusto de verlo de cerca. Muy tapado supo hacer la faena que pedía el toro, viniendose este arriba. La estocada y el aviso precedieron la oreja.


FICHA DEL FESTEJO 

Valladolid, viernes 7 de septiembre de 2018. 4ª de Feria. Tres cuartos largos.

Tres toros de Domingo Hernández (1º, 2º y 4º) y tres de Garcigrande (3º, 5º y 6º), desiguales de presencia. El segundo, de impresentable trapío. Los mejores fueron los lidiados en 4º y 5º lugar. El resto, manejables en distinto grado.

El Juli, palmas y saludos.

José María Manzanares, saludos y dos orejas.

Roca Rey, dos orejas tras aviso y oreja.

Incidencias: Otro día más, la banda interpretó el himno nacional al romper el paseíllo 

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