¿Por qué no podemos predecir los terremotos?

Todos los días se producen terremotos de escasa magnitud. Durante el confinamiento, sismos que hubieran pasado desapercibidos se han notado claramente

Raquel Pérez Polo
@RaquelPerezPolo

Redactora COPE 

Tiempo de lectura: 4'Actualizado 09:58

No es exagerado decir quelos terremotos se están produciendo constantemente y cerca, muy cerca de nosotros. Los terremotos se originan en las Placas Litosféricas que son la parte más externa de nuestro planeta. Esas placas están formadas por la corteza y la parte más superficial del manto y se mueven sobre una capa fluída llamada Astenosfera. Estas placas están en continuo movimiento provocando rupturas súbitas del interior de la Tierra con una velocidad lenta, pero al moverse las placas se alejan, chocan y se rozan lateralmente y cada movimiento genera un tipo de terremoto.

En un ejercicio didáctico y muy visual, desde el Instituto Geográfico Nacional, nos comparan ese movimiento de las Placas Litosféricas como el de una galleta sobre unas natillas.

Hay terremotos que a penas percibimos y otros que causan grandes daños como el de San Francisco del 18 de abril de 1906 que causó 10.000 víctimas mortales, una de las tragedias más grandes de EE.UU. antes del 11S o de la actual pandemia del coronavirus.

San Francisco devastado tras el terremoto de 1906

San Francisco devastado tras el terremoto de 1906. Foto del Servicio Geológico de los Estados Unidos

Cuando los terremotos son muy profundos, ocurren a 600 kilómetros debajo de la tierra, son casos extremos que llevan a chocar a dos continentes y generan una cadena de montañas como ocurrió cuando chocaron India y Asia que generó la cordillera del Himalaya, esta colisión sigue produciendo grandes terremotos como el de Nepal de 2015.

¿Se pueden predecir los terremotos?

Cada año se registran más de 200.000 terremotos en todo el planeta. Tan solo en España la cifra supera los 3.000 movimientos sísmicos, 700 de ellos en las Islas Canarias. En la última década casi 500.000 personas han muerto a consecuencia de estos terremotos. Los de más intensidad superior a 6 puntos en la escala de Richter, son considerados grandes desastres naturales que como afirma la representante especial de Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres, Margareta Wahlsrtöm, suponen una seria amenaza para millones de personas, ya que ocho de las ciudades más pobladas de la Tierra se asientan sobre zonas consideradas de riesgo: Tokio, Ciudad de México, Nueva York, Bombai, Shanghai, Calculta y Yakarta .

Muchos de esos movimientos de las placas tectónicas pasan desapercibidos por el ser humano, solo registrados por los sismógrafos de los distintos países. Desde 2006, Japón cuenta con una red de 4.235 sismómetros instalados por todo el país y un sistema de alertas con el que puede poner en aviso a toda su población. Las principales operadoras envían un mensaje cada vez que se produce un aviso de terremoto y las cadenas de televisión muestran la alerta en sus pantallas. Otros países como Mexico, Turquía, Taiwan y Rumanía tienen una infraestructura similar aunque a menor escala.

La Universidad de Berkeley,en Estados Unidos, lleva años estudiando la sismología. Su sistema ShakeAlert de detección de terremotos, sirve para alertar a miles de ciudadanos de la costa oeste antes de que sientan el temblor. La mayor parte de los terremotos que se producen en Estados Unidos se concentran en la costa oeste, pero, en total, los terremotos representan un desafío a nivel nacional porque 143 millones de estadounidenses viven en áreas de riesgo sísmico significativo en 39 estados.

El pasado 26 de enero de 2020 un terremoto causó grandes daños en Elazig (Turquía)

El pasado 26 de enero de 2020 un terremoto causó grandes daños en Elazig (Turquía)

Pero aunque se está avanzando mucho en este terreno, ¿qué tienen los movimientos telúricos para que los científicos no puedan decir con certeza cuándo ocurrirán?

"La mayoría de los terremotos son el resultado de la liberación repentina de tensión en la corteza terrestre, que se ha acumulado gradualmente debido al movimiento tectónico, generalmente a lo largo de una falla geológica existente. La respuesta de la corteza al estrés cambiante no es lineal (es decir, no es directamente proporcional, lo que dificulta la predicción del comportamiento) y depende de la geología compleja y altamente variable de la corteza. Como resultado, es muy difícil construir simulaciones precisas que predigan eventos tectónicos. Los experimentos de laboratorio que intentan reproducir estos procesos físicos pueden aumentar nuestra comprensión, pero no pueden reflejar con precisión las complejidades de los entornos geológicos del mundo real. Otra dificultad es que los terremotos se originan debajo del suelo, a menudo a muchos kilómetros de profundidad, por lo tanto, la recopilación de datos depende de técnicas de observación remota y efectos de medición en la superficie", explica en su página web la Sociedad Geológica de Reino Unido.

Zona devastada por el tsunami que arrasó el Estrecho de Sudán en diciembre de 2018

Zona devastada por el tsunami que arrasó el Estrecho de Sudán en diciembre de 2018

Fibra óptica para detectar terremotos

Los cables de fibra óptica se pueden usar para detectar terremotos y otros movimientos del suelo. En 2018, se publicó en la revista Nature Communications un estudio del Centro de Investigación de Geociencias de GFZ en Alemania en el que se constata que "los cables de datos también pueden captar señales sísmicas de golpes de martillo, autos que pasan o movimientos de olas en el océano".

Las investigaciones siguen adelante. Se estudia si los cables de fibra instalados de aguas profundas también se pueden usar para mediciones sísmicas. Los científicos creen que "los cables en el fondo del mar detectarán terremotos submarinos, movimientos de tierra de placas tectónicas y también variaciones de la presión del agua. Por lo tanto, el nuevo método ayudará a los sismólogos, así como a los oceanógrafos".

En marzo de 2020, Croacia se vió sacudida por un terremoto de 5.3º de magnitud

En marzo de 2020, Croacia se vió sacudida por un terremoto de 5.3º de magnitud

El Big One, el gran terremoto que se espera en California, en la falla de San Andrés

Nadie sabe cuándo ocurrirá ni en que punto exacto se situará su epicentro, pero lo que se teme es que el ya conocido como Big One produzca efectos devastadores que ni podemos imaginar.

Este hipotético gran terremoto de efectos catastróficos, según los geológos, va a sacudir la costa oeste de Estados Unidos, específicamente California. Porque el esperado Big One va a ser un abrupto hundimiento de tierra, incluso por debajo del nivel del mar.

El último terremoto conocido en la falla de San Andrés ocurrió en 1857, pero tres terremotos en los últimos 2.000 años en fallas cercanas a las afueras de los límites de la ciudad de Los Ángeles produjeron hundimientos del terreno de hasta un metro, según un estudio publicado en Scientific Reports.

Los sismólogos estiman que la falla de San Andrés, de 1.200 kilómetros de largo, que recorre la mayor parte de la extensión del estado de California, debería ver un gran terremoto aproximadamente cada 150 años. El más pequeño de los terremotos históricos fue probablemente el más intenso que el más fuerte registrado en la zona, el terremoto de magnitud 6.3 de Long Beach de1933, que mató a 120 personas y causó el equivalente ajustado a la inflación de casi mil millones de dólares en daños.

Hoy en día, el sitio donde se produciría el terremoto está emparedado por las ciudades de Huntington Beach y Long Beach, el hogar de más de 600.000 personas, mientras que el cercano condado de Los Angeles tiene una población de 10 millones.

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