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La mayoría de españoles duerme poco y mal

Entre un 20 y el 48 por ciento de la población adulta sufre algún trastorno del sueño crónico y grave según la Sociedad Española de Neurología

 

@carmenlabayen

Jefa de Sociedad, Nuevas Tecnologías y Casa Real en COPE

Tiempo de lectura: 4' Actualizado 20:27

Tener un sueño reparador y suficiente es un lujo del que solo disfrutan cuatro de cada diez españoles. El sesenta por ciento restante no duerme bien, según recoge el último estudio de la Sociedad Española del Sueño (SEE) que cifra en 6,8 las horas que, de media, dormimos a diario en nuestro país. Los principales problemas son, según los expertos, el insomnio, que afecta a una de cada 10 personas, y las apneas del sueño que sufren según la sociedad española de otorrinolaringología y cirugía de cabeza y cuello (SEORL CCC) hasta el 15 por ciento de los niños menores de siete años.

¿Cuáles son los principales trastornos?

Entre el 20 y el 48 por ciento de la población adulta sufre algún trastorno del sueño crónico y grave, según la Sociedad Española de Neurología, que cifra en al menos un 20 por ciento la población infantil afectada. El insomnio que sufre uno de cada 10 personas en España y las apneas son los dos trastornos del sueño más frecuentes. Hay otros como el síndrome de las piernas inquietas, el sonambulismo o la narcolepsia. Todos se pueden tratar y los expertos insisten en que no recurramos a la automedicación.

A pesar de ello, y según el informe de la Sociedad Española de Neurología (SEN), más de dos tercios de las personas con problemas de sueño no buscan ayuda profesional y por lo tanto carecen de diagnóstico y el 5 por ciento de los pacientes toma fármacos habitualmente a diario a pesar de que los hipnóticos sin control médico pueden tener muchos y graves efectos secundarios.

¿Cuándo debemos ir al médico por un problema de sueño?

“Cuando se produzca una disminución paulatina o prolongada en el tiempo que permanecemos dormidos, si aumenta la cantidad y duración de los despertares nocturnos, si nuestro sueño deja de ser profundo o experimentamos somnolencia y fatiga diurnas, es el momento de visitar a un profesional” explica Carles Gaig, coordinador del Grupo de Estudio de Transtornos de la Vigilia y el Sueño de la SEN .

Además es preciso estar atento, según explica a COPE Carlos Egea de la SEE, a “si uno oye ronquidos y después ausencia de ellos ó experimenta somnolencia, debería acudir a una consulta ante una posible apnea del sueño. También es preciso ir al médico si el no dormir por la noche te provoca problemas al día siguiente, ya que podría tratarse de insomnio”. Seis son las señales de alerta, según la empresa de seguros de salud Cigna, para acudir a un especialista:

  • Dificultades para pensar con claridad y tomar decisiones.
  • Problemas de memoria
  • Cambios de humor
  • Imposibilidad para manejar el estrés
  • Irritabilidad y frustración
  • Cambios en la percepción sensorial

Los expertos recomiendan ir primero al médico de cabecera, quien a su vez puede derivar al paciente a una unidad de sueño para un abordaje interdisciplinar de su trastorno que puede ser tener muchos tipos y orígenes, entre ellos, el psiquiátrico, psicológico, neumológico y neurológico.

¿Cuáles son las consecuencias de la privación crónica de sueño?

El sueño tiene un papel importante en nuestro metabolismo, en nuestro sistema inmunológico, en el estado de ánimo, en la memoria y el aprendizaje. No dormir lo suficiente o tener un sueño de mala calidad es, según subrayan los expertos, un desencadenante o un factor de riesgo para determinados trastornos neurológicos como ictus, Parkinson, Alzheimer o diversas enfermedades neuromusculares.

No dormir adecuadamente es un problema de salud y, según el Doctor Egea, “las personas que duermen mal viven hasta 13 veces menos que las que tienen una buena calidad de sueño”.

¿Cómo educar a los niños en unos buenos hábitos de sueño?

Tanto los niños como los mayores necesitan para tener un descanso reparador desarrollar una buena higiene del sueño y ello pasa por una rutina adecuada con horarios regulares.

Una buena rutina del sueño comienza desde el primer día y según la guía editada por el Instituto Europeo de la Calidad del Sueño (ESCI), disponible online de forma gratuita, arranca con hábitos saludables en los bebés en los momentos previos a la hora de dormir, como un baño relajante, una cena y un cuento, no encender la luz de la habitación, evitar el colecho y también las estimulaciones antes de dormir. Ya de niños se recomienda evitar frases como “castigado y a la cama” que establecen una asociación negativa al sueño.

En el caso de los adultos, es preciso además limitar el consumo de sustancias excitantes como la cafeína o la teina, limitar el uso de dispositivos electrónicos y no practicar deporte intenso en las dos horas previas a irse a dormir, además de una cena ligera. Y en los adolescente, tener en cuenta que su ritmo nocturno se retrasa dos horas y tienen sueño más tarde. También es necesario contar con un colchón cómodo, ropa de cama agradable, dormir en una habitación oscura y a temperatura ambiente adecuada, entre 18 y 21 grados.

¿Cómo afecta el sueño a los trabajadores con turnos cambiantes o un horario de noche?

Los trabajos nocturnos o con turnos cambiantes son los que más afectan al ritmo de sueño-vigilia. El resultado es una desincronización del sueño con el entorno, lo que según los especialistas puede tener repercusión cardiovascular, gastrointestinal, de la esfera reproductiva o psicológica entre otras, y provocar problemas de aislamiento social o una mayor propensión a sufrir accidentes de tráfico.

Para estas personas, médicos como Rafael del Río Villegas, director de Neurofisiología y Trastornos del Sueño de Vithas Internacional, recomiendan medidas específicas entre ellas “una planificación de la agenda que tenga en cuenta el turno concreto” y otra serie de medidas como “el tratamiento con luz brillante y la administración exógena de la melatonina”. La melatonina tiene propiedades crono-reguladoras y debe ser supervisada por un experto ya que tiene efectos secundarios indeseados si se administra a la hora inadecuada.

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