La crisis del coronavirus, un escenario ideal para los estafadores en la red

Repasamos algunas de las mentiras que han surgido, sobre todo en las redes sociales, y también la comercialización de productos que no ofrecen garantías

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Tiempo de lectura: 2'Actualizado 17:08

Uno de los escenarios en los que más se nota el auge del coronavirus es Internet. Allí se acumulan muchas informaciones imprecisas que aumentan el desconcierto de la población.

Algunos ejemplos, como el hecho de que un secador de manos pueda acabar con el coronavirus, la orina infantil o la cocaína como remedios y las picaduras de mosquitos como una vía de transmisión, han obligado a la propia Organización Mundial de la Salud a desmentirlos. La receta ante ellos la ha explicado en Herrera en COPE el Doctor Antonio Sitges-Serra. “Un poco de calma” es lo que pide ante una gripe que no es “especialmente mortífera”.

Las personas más afectadas, según el Sitges-Serra, son las que “piensan que realmente que detrás de esto hay ciencia”. Lo único que genera esto es negativo; una mayor ansiedad.

Pero falsedades como esta no son el único peligro que puede encontrarse en la red relacionado con la crisis del coronavirus. La picaresca de algunos está provocando que surjan algunos negocios que intentan aprovecharse de la incertidumbre de la población.

Más allá de mascarillas a precios a desorbitados, también se pueden encontrar auténticos kits de autoprevención, compuestos por guantes aislantes o gafas antisalpicadura que no ofrecen ningún tipo de garantía. Otros más atrevidos prometen incluso una cura para el coronavirus que ni existe. El principal canal que utilizan para sacar un beneficio económico con ello son las farmacias fraudulentas: “Operan ilegalmente en Canadá, desde China, Filipinas... En algunos paraísos cibernéticos”, ha explicado el especialista Francisco Canals en COPE. Es el autor de un diccionario que recoge los conceptos más importantes y repetidos en el ámbito de la ciberdelicuencia.

Para detectar estas estafas, Canals nos describe un común denominador que suelen tener: “Es frecuente que sean páginas que no tienen un formulario de contacto, que no tienen un teléfono y que no cumplen la legislación vigente. Es decir, no tienen datos fiscales publicados en algún lugar de la web. Esto ya no se va a hacer desconfiar”.

En este escenario, lo mejor, minimizar riesgos. Ante la duda, desconfiar de informaciones que no procedan de fuentes oficiales.

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