El autocine, un plan alternativo para las noches de verano

  Victoria Malea

Victoria Malea

Tiempo de lectura: 1' Actualizado 21:07

Empezó en Candem, Nueva Jersey, en 1933. A su estreno acudieron alrededor de 600 personas para disfrutar de un nuevo plan: el autocine. Veinticinco centavos por persona y veinticinco más por el coche era el precio que había que pagar para disfrutar de una buena película. Una amplia explanada, una gran pantalla y unos potentes altavoces formaban este nuevo espacio.

Hoy esto ha cambiado, pero la esencia se mantiene y lo que empezó en Estados Unidos se ha extendido por todo el mundo. En España hay más de una decena de autocines. Tienen un precio menor al de las salas de cine tradicionales y son un plan alternativo, sobre todo, para los meses en los que reina el buen tiempo. En ellos se proyectan películas actuales y, normalmente, cada persona debe abonar alrededor de cinco euros en la entrada, aunque esto depende de cada establecimiento. Además, muchas veces se organizan noches especiales en las que se proyectan películas tan conocidas como Grease o Dirty Dancing.

Son muchas las opciones que permite este espacio. Ver la película en una silla o en los asientos delanteros del vehículo, llevar tu propia cena o disfrutar de la comida del bar-restaurante del lugar, ir con la familia o con un grupo de amigos, ver solo una película o ver las dos que proyectan esa noche.

Con palomitas o sin ellas se trata un plan diferente, perfecto los amantes del aire libre y de los planes alternativos y que podrás disfrutar, sobre todo, en estas noches de verano.

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