El asco te puede salvar la vida

Podemos prevenir enfermedades infecciosas y evitar conductas que conllevan riesgos para nuestra salud

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Redactor y community manager de cope.es

Tiempo de lectura: 2' Actualizado 02 sep 2018

Sentir asco es algo normal en nuestras vidas. Cuando captamos algo desagradable a través de nuestros sentidos nuestra primera reacción es tomar una cierta distancia y no tener contacto con ello, ya sea por ver una araña, una cucaracha o cualquier objeto desagradable, un mal olor o escuchar un sonido repugnante.

Científicos de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres aseguran que sentir asco es una respuesta evolutiva que ha desarrollado el ser humano para protegerse de amenazas infecciosas y perjudiciales para nuestra salud. 

El estudio consistía en entrevistar a más de 2.500 personas para que calificasen desde ''poco asqueroso" hasta "muy asqueroso" 75 escenarios y situaciones diferentes. Algunas de las preguntas eran utilizar el desodorante de otra persona por error, sentarse al lado de una persona que está vomitando en un avión o que te lama un perro callejero. Las heridas infectadas y con pus seguido del mal olor corporal fueron las situaciones más desagradables para los entrevistados.

También dejó claro que las mujeres sienten más asco que los hombres al calificar cada categoría como  más repugnante, siendo los animales portadores de enfermedades y el comportamiento sexual arriesgado lo más asqueroso. 

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El asco determina en nosotros una serie de comportamientos sobre la higiene que hemos aprendido a lo largo de los años para no correr el riesgo de coger infecciones. Lavarse las manos con jabón antes de comer, taparse las boca cuando estornudamos o conocer a quién vamos a besar son algunos ejemplos de prevención.

Con el paso del tiempo hemos evitado diversas infecciones debido al asco. No consumir alimentos podridos y que tienen moho ha ayudado a no propagar el cólera; evitar tener relaciones sexuales promiscuas por la mayor parte de la sociedad ayuda a disminuir el riesgo de contraer sífilis o sida; y el contaco directo con heridas abiertas podría haber llevado a una peste. 

Gracias a los comportamientos que tenemos en las diferentes situaciones que nos repugnan podemos protegernos a nosotros mismos y a nuestra salud. Tener asco no es malo y te podría salvar la vida. 

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