2 DE DICIEMBRE

El Papa y la vida religiosa

Francisco, de algún modo, da por superada la crisis posconciliar desde una imagen de Iglesia sinodal

Francisco, de algún modo, da por superada la crisis posconciliar desde una imagen de Iglesia sinodal

Tiempo de lectura: 1' Actualizado 06:07

Tal vez no sea la más conocida, pero para la Iglesia una de las señas de identidad más características del actual pontificado es la condición de religioso de Jorge Bergoglio. Su elección puso fin a más de 150 años sin papas pertenecientes a alguna congregación, señalando el final de las tensiones del período postconciliar. Sujetos a una obediencia distinta a la territorial del obispo, y a menudo trabajando en situaciones de frontera, las fricciones entre la jerarquía y algunas congregaciones han sido un hecho recurrente en la historia de la Iglesia. En la segunda mitad del siglo XX, sin embargo, la secularización en los países de antigua tradición cristiana añadió leña al fuego, y en algún caso la tensión pudo llegar más allá de lo razonable. Benedicto XVI hizo un gran esfuerzo por reconducir la situación, y ahora Francisco ha culminado esa tarea. Todo eso tiene una importancia decisiva para España, verdadera potencia mundial tanto en religiosos de vida activa como de vida contemplativa, y solo superada en número de misioneros por Estados Unidos. Todo ello es objeto del libro-entrevista al Pontífice sobre la vida consagrada que mañana saca a la luz Publicaciones Claretianas con el título “La fuerza de la vocación”. Francisco, de algún modo, da por superada la crisis posconciliar desde una imagen de Iglesia sinodal, en la que la unidad no es sinónimo de uniformidad, pero sí una exigencia clave, ya que antes que a Pablo, a Apolo o a Cefas, todo cristiano sigue en primer lugar a Cristo.

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