Línea editorial: "El Papa que no siempre aparece en los medios"
Precisamente el Papa, este fin de semana, ha tenido un encuentro en El Vaticano con los miembros de la Federación de Asociaciones Familiares Católicas de Europa

Línea editorial: "El Papa que no siempre aparece en los medios"
Madrid - Publicado el - Actualizado
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Reza un viejo dicho, aplicado de forma crítica a ciertas prácticas periodísticas, que si la realidad no coincide con el modelo, tanto peor para la realidad a la que, cínicamente, debería hacérsele caso omiso. La figura del Papa Francisco no es ajena a este trato parcial, que lleva a algunos medios a hacer un papa a su medida, exaltando o lo que les cuadra e ignorando, sin más, lo que no les encaja.
Precisamente el Papa, este fin de semana, ha tenido un encuentro en El Vaticano con los miembros de la Federación de Asociaciones Familiares Católicas de Europa, de esos que no suelen encontrar fácil acomodo en las agendas de los grandes medios. El Papa ha reiterado la doctrina católica sobre la familia, sin tapujos, recordando que el amor mutuo entre el hombre y la mujer es un reflejo del amor absoluto e indefectible con el que Dios ama al ser humano, destinado a ser fecundo y realizado en la obra común del orden social y el cuidado de la creación. A este respecto, ha recordado también que tener hijos nunca debe considerarse una falta de responsabilidad hacia la creación o sus recursos naturales, tal y como se hace en ocasiones aplicando de forma falaz la llamada "huella ecológica"; ha sido muy crítico con la práctica de los vientres de alquiler, que atenta contra la dignidad de la mujer y trata a los niños como mercancía; ha denunciado la lacra de la pornografía, tan accesible hoy para todos y en todo lugar, como un verdadero problema de salud pública; y ha pedido a los Estados que apoyen y reconozcan que la familia es un bien común que debe ser recompensado.
Este, quizás para algunos, sea un Papa que no conocen demasiado porque no aparece en los medios por los que se informan, pero, como puede observarse, no es, en ningún caso, porque el Papa Francisco no hable alto, claro y de forma frecuente sobre estas cuestiones esenciales.



