Línea editorial: "La democracia en retroceso"
Según el índice anual de calidad democrática que The Economist publica anualmente, solo Uruguay y Costa Rica se consideran democracias consolidadas

Línea editorial: "La democracia en retroceso"
Madrid - Publicado el - Actualizado
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América Latina ha vivido convulsos períodos políticos desde que la Guerra Fría convirtió a esta parte del continente americano en un territorio sobre el que las grandes potencias querían desplegar su influencia y control. Con la caída del Muro y el fin de las dictaduras de seguridad nacional pareció que el camino a la democracia podía abrirse paso. México y el fin de la llamada dictadura perfecta del PRI aumentaban la esperanza, del mismo modo que los acuerdos de paz en Colombia parecían consolidar el modelo liberal democrático.
Sin embargo, las siempre pendientes reformas sociales, la falta de una clase media potente y autónoma, las enormes desigualdades, la falta de políticas fiscales armónicas y los escandalosos casos de corrupción, amén del avance de las utopías populistas, han quebrado la consolidación democrática de América Latina.
Con Maduro en Venezuela, Díaz Canel en Cuba y Ortega en Nicaragua, con Bolsonaro en Brasil y López Obrador en México, con un Gobierno en Perú sin la mínima estabilidad necesaria y, desde hace unos días, con el presidente de Honduras acusado de narcotráfico, la democracia en América latina sufre un retroceso digno de mención.
Según el índice anual de calidad democrática que The Economist publica anualmente, solo Uruguay y Costa Rica se consideran democracias consolidadas. Los esfuerzos políticos para favorecer la democracia no pueden venir únicamente desde dentro. El narcotráfico y el crimen organizado deben ser combatidos también desde fuera. De otro modo, muchos estados latinoamericanos corren el riesgo real de resultar fallidos.



