Línea Editorial: Argentina, ante la hora final sobre el derecho a la vida

 

Tiempo de lectura: 2' Actualizado 13:34

En medio de continuas y encontradas manifestaciones masivas, el Senado de Argentina se enfrenta esta tarde ante la votación final del controvertido proyecto de ley de legalización del aborto. Aprobado ya en apretada mayoría por el Congreso semanas atrás, es la primera vez que en Argentina, país del Papa Francisco y de fuerte cultura y tradición católica, se discute una ley que permitiría el aborto libre y gratuito hasta la décimo cuarta semana de gestación. Coincidiendo con la votación, el episcopado argentino, después de jornadas de ayuno y oración, se reunirá en la catedral de Buenos Aires para celebrar una Misa solemne a favor de la vida, de acuerdo con la permanente doctrina de la Iglesia en la que el Papa Francisco no ha dejado de insistir, ante el debate que divide dramáticamente a su país.

En una reciente homilía, el presidente de la Conferencia Episcopal argentina, monseñor Oscar Ojea, se refería con realismo a la necesidad de encontrar soluciones nuevas y creativas para que ninguna mujer busque en el aborto una salida a situaciones sumamente vulnerables y frágiles. Y recordaba lo que el Papa afirmaba en su reciente carta sobre la santidad: que la defensa del inocente no nacido debe ser clara, firme y apasionada porque está en juego la dignidad del ser humano. El debate que se desarrolla en Argentina puede parecer algo ya visto y oído en otros países, especialmente los europeos. Pero en la mayoría de los países iberoamericanos el respeto a la vida humana forma parte integrante de unas certezas que los movimientos abortistas tratan de torpedear, con importantes ayudas financieras y constantes presiones políticas. Lo que todavía no ha comprendido la cultura moderna, tan volcada en el progresismo material y que no deja de inventarse supuestos derechos humanos, es que negar el derecho a la vida es negar el progreso de la Humanidad.

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