Madrid - Publicado el - Actualizado
1 min lectura
Madrid ha acogido durante estos días un encuentro de obispos y delegados reponsables de pastoral de las migraciones de las Conferencias Episcopales Europeas. En estas jornadas han reflexionado sobre los modelos de integración, las buenas prácticas y los desafíos que plantea este complejo drama de miles de personas que llegan a nuestras fronteras. Una cuestión en la que Europa, y el mundo desarrollado, se juegan su credibilidad, su capacidad de articular un progreso auténtico basado en políticas de migración y refugio inspiradas en la protección y la acogida. La Iglesia Católica, que está en primera línea de la acogida a los migrantes y refugiados, propone desde su experiencia cotidiana que se tengan en cuenta tanto la integridad como la dignidad de las personas que vienen a nuestras fronteras. Es necesario que las socidades europeas superen la ignorancia y el miedo a través de una educación para el diálogo y el encuentro. Ese diálogo producirá el fruto de erradicar temores injustificados, sostenidos por estereotipos y clichés que alimentan lamentables sentimientos xenófobos. En este Año de la Misericordia, los responsables de la pastoral de las migraciones invitan los cristianos, y a las personas de buena voluntad, a redescubrir el valor imperecedero de la hospitalidad.



