La pobreza y la violencia expulsan a millones de seres humanos de sus países, hasta el punto de convertir la emigración en un fenómeno estructural. De entre esos millones, los niños son los más vulnerables en cuanto a sus derechos y su libertad.El tráfico ilegal, la trata con fines de explotación laboral y sexual, y la servidumbre doméstica, se ceban en ellos. Son comprados y vendidos, muchas veces sin dejar rastro alguno. Y si esto sucede es porque su explotación es fruto de la demanda de trabajo barato, de esclavos sexuales y de órganos para ser trasplantados.Los menores no acompañados constituyen uno de los grupos humanos más frágiles en el mundo. Es urgente tomar medidas que lleguen hasta las causas, trabajar en los países de origen, y cómo no, acoger e integrar a los niños en las sociedades de destino.Como subraya el papa Francisco en un mensaje publicado hoy, la Iglesia es un lugar privilegiado para la acogida y la integración. Su disposición a trabajar por y con los emigrantes debe contribuir a forjar soluciones estables que dejen de mirar a los emigrantes como transeúntes y comiencen a mirarles como ciudadanos.
Lo último
Visto en ABC
Mari Carmen Padilla, farmacéutica experta en dermoestética, analiza la nueva mascarilla que vende Mercadona
La experta en dermatología descubre qué compuestos hacen de esta mascarilla un imprescindible en la rutina de belleza
Programas




Los últimos audios
Último boletín
5:00H | 15 ENE 2026 | BOLETÍN