LÍNEA EDITORIAL
Caos en la política británica
Los británicos se enfrentan a una inestabilidad gubernamental que después de las dos recientes crisis de gobierno corre el riesgo de hacerse crónica

Caos en la política británica
Madrid - Publicado el - Actualizado
1 min lectura
La primera ministra británica, Liz Truss, ha reconocido que, dada la situación, no puede cumplir el mandato para el que fue elegida por el Partido Conservador. Elegida para suceder a Boris Johnson, Truss no ha podido resistir los envites de los miembros de su propio partido tras las decisiones adoptadas por su gobierno en materia fiscal. Se va por falta de apoyos, pero segura de haber intentado afrontar lo que se le había encomendado: mantener la seguridad nacional y la estabilidad económica.
La todavía primera ministra ha asegurado que el partido buscará con celeridad a quien la suceda para dotar de estabilidad al gobierno y reducir, en la medida de lo posible, la desventaja electoral que afecta a los conservadores. Y son ellos, desde luego, los únicos responsables.
Los británicos se enfrentan a una inestabilidad gubernamental que después de las dos recientes crisis de gobierno corre el riesgo de hacerse crónica. Ni Johnson ni Truss han hablado de elecciones dada la desventaja frente a los laboristas que aprecian todas las encuestas. Sin embargo, la situación abre una brecha que muy probablemente ya no pueda salvarse con un nuevo primer ministro que no salga de las urnas. Desde el nefasto referéndum del Brexit, el gran partido conservador británico ha entrado en una verdadera crisis existencial cuya solución está lejos de atisbarse.



