Madrid - Publicado el - Actualizado
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La celebración de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro nos ha dejado el balance de diez récords mundiales registrados así como algunas actuaciones estelares. Para el deporte español han traído un cómputo satisfactorio, además de servir de estímulo y aliciente social en un momento en el que España necesita de ejemplares actuaciones basadas en el esfuerzo, el sacrificio y el trabajo en equipo. Hemos podido comprobar además cómo ha aparecido una nueva generación de deportistas de alta calidad técnica. Una vez más se ha demostrado que en los Juegos Olímpicos, competición en la que se palpa el estado del deporte de un país. Han sido 17 las medallas que han conseguido nuestro deportistas, de las cuales 7 son medallas de oro, lo que nos hace recordar las gestas de Barcelona 92. También se han conseguido más diplomas olímpicos que en la anterior ocasión. España ha sabido estar a la altura de la circunstancias con gestas como la de Mireia Belmonte en natación femenina; o la de la cántabra Ruth Beitia, primer oro del atletismo femeino patrio; o las de Carolina Marín, Marcus Walz, Nadal y López, entre otros. Pese a los problemas evidentes de organización, infraestructuras y seguridad, que deben hacer pensar los criterios de elección de las sedes, los Juegos de Río se han desarrollado cumpliendo la función de ser un acontecimiento en el que se muestran las capacidades y valores de los mejores. Un aliciente educativo para las nuevas generaciones.



