Tragedia en Adamuz
El respeto a las víctimas exigiría que el accidente no se convirtiera, como en otras ocasiones, en un motivo de polarización política.

Escucha la Línea Editorial de este lunes 19 de enero
Madrid - Publicado el - Actualizado
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La colisión de dos trenes de alta velocidad a la altura de Adamuz, en la provincia de Córdoba, ha sembrado de dolor, desconsuelo e incertidumbre a muchas familias. El número de muertos y de heridos supone que estemos ante uno de los accidentes ferroviarios más trágicos de los últimos años. Todos nos sentimos a estas horas afectados. Pero es difícil imaginar lo que han vivido los viajeros que se trasladaban en esos dos trenes y lo que están viviendo en este momento los heridos y los familiares de las víctimas. Los vecinos de Adamuz, con su pronta solidaridad, suponen un ejemplo. Es la hora de sentir muy cercanos a los que sufren en este momento.
El ministro de Transportes, Oscar Puente, ha señalado que el accidente se ha producido en unas circunstancias muy extrañas. El tren era moderno, la vía estaba renovada y el siniestro se ha producido en una recta. Habrá tiempo para que se realice la investigación pertinente. El respeto a las víctimas exigiría que el accidente no se convirtiera, como en otras ocasiones, en un motivo de polarización política.
La aflicción que provoca lo sucedido exige no censurar la pregunta sobre el significado de la vida y de la muerte que surge cuando en unos breves momentos el destino de muchas personas parece sucumbir ante una tragedia imprevisible. La seriedad con ese interrogante y la solidaridad con los afectados es lo que nos permite vivir humanamente este accidente que nos espanta a todos.



