Sánchez vuelve a ceder ante el nacionalismo
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Madrid - Publicado el
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La debilidad parlamentaria de Pedro Sánchez amenaza con seguir erosionando los intereses y las competencias del Estado. Ante el riesgo de desencadenar una nueva crisis en el ya frágil bloque de investidura, el presidente del Gobierno ha optado por dar luz verde a cinco cesiones pactadas el pasado mes de julio con el lendakari, Imanol Pradales. Entre esas cesiones pactadas con el PNV figuran las prestaciones no contributivas de la Seguridad Social por cuidado familiar, las prestaciones contributivas por desempleo y los subsidios no contributivos del paro. A ellas se suma el seguro escolar, una competencia menor, pero con una carga simbólica nada desdeñable.
Con estas concesiones, enmarcadas en la negociación del cupo, el País Vasco pasará a ser la única comunidad autónoma que pague con recursos propios las prestaciones y los subsidios por desempleo. Se trata de una competencia estratégica que gana el Gobierno autonómico y que, en consecuencia, pierde el Estado central. Al igual que la amnistía y otros favores otorgados al independentismo, esta iniciativa responde a una lógica puramente transaccional. Que la legislatura se encuentra en un punto muerto resulta difícil de discutir. Pero lo más preocupante no es que Sánchez no pueda gobernar. Lo verdaderamente peligroso para los intereses el Estado son las iniciativas que está dispuesto a promover y que serán prácticamente irreversibles el día que abandone la Moncloa.



