El presidente de China visita España para “vender” la Nueva Ruta de la Seda
En la primera visita de Estado de un dirigente chino en trece años, Xi Jinping llega a Madrid camino de la cumbre del G-20 en Argentina

El presidente de China visita España para “vender” la Nueva Ruta de la Seda
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El presidente de China, Xi Jinping, llega este martes a España, donde permanecerá hasta el jueves por la mañana antes de emprender rumbo a Portugal y luego a Argentina para asistir a la cumbre del G-20 en Buenos Aires. Se trata de la primera visita de Estado que hace un dirigente chino a España en trece años y, además, coincide con el 45 aniversario del establecimiento de relaciones diplomáticas entre ambos países.
Además de por el simbolismo de la conmemoración, la visita se produce en un momento trascendental por la creciente influencia geopolítica del autoritario régimen de Pekín, que busca en la Unión Europea aliados en su guerra comercial con Estados Unidos por los aranceles de Trump. Embarcado en su faraónico proyecto de revivir la Ruta de la Seda, el presidente Xi aterriza en Madrid con la promesa de incluir a las empresas españolas en las numerosas infraestructuras que China está construyendo por todo el mundo para potenciar el comercio y, de paso, su cada vez mayor peso internacional. Para ello, y según anunciaba el viernes ante la Prensa el viceministro chino de Exteriores, Wang Chao, durante su visita se firmarán “acuerdos sobre mercados en terceros países, comercio, materia fiscal, cultura, ciencia y tecnología”. Pero lo que no se firmará es, tal y como avanzaron fuentes diplomáticas españolas, un memorándum de entendimiento con China sobre estas nuevas Rutas de la Seda, que la propaganda del régimen ha bautizado como “Una Franja, Una Ruta”.
Aunque una docena de países de la Unión Europea han suscrito dicho memorándum, otros, con Alemania a la cabeza, no lo han hecho por una serie de reparos políticos, económicos, sociales y medioambientales. Entre ellos destacan la poca transparencia de los proyectos que abandera Pekín, el endeudamiento excesivo que han provocado en algunos países, como Pakistán y Sri Lanka, y el temor a un desembarco masivo de trabajadores chinos. Pero todo ello no es óbice para que el Gobierno aproveche la visita de Xi Jinping para promocionar el papel de las empresas españolas en la construcción de dichas infraestructuras que financia Pekín, sobre todo en Latinoamérica. Con este propósito, el presidente chino será agasajado en una cena de gala ofrecida por el Rey Felipe VI y un almuerzo el miércoles con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Además, Xi será recibido por los presidentes del Congreso y el Senado, Ana Pastor y Pío García Escudero, y se dirigirá a ambas cámaras.
Pasados los problemas de la justicia universal, que pretendía juzgar a los dirigentes chinos por la represión en el Tíbet, la visita debería poner de manifiesto las buenas relaciones entre Madrid y Pekín. A dicho conflicto diplomático, que acabó con la imagen de “España como mejor amigo de China en Europa”, se sumó en 2016 la operación policial contra la sucursal en Madrid del banco estatal ICBC por blanqueo de dinero. Tras varios años de enfriamiento de las relaciones bilaterales, y con escasas visitas oficiales por ambas partes, el viaje de Xi Jinping persigue pasar página y abrir un nuevo capítulo de entendimiento, sobre todo económico.
“España y China tienen un gran interés en la cooperación en campos como el aeroespacial, la biomedicina y otros”, señaló a la agencia de noticias Xinhua el embajador en Madrid, Lyu Fan. Además, destacó las posibilidades en áreas como la inteligencia artificial, las comunicaciones 5G, el desarrollo de ciudades inteligentes y las energías renovables. Otro de los aspectos más importantes será el turismo. Con 71 millones de personas viajando al extranjero, China es ya el mayor país emisor de turistas, pero solo 700.000 visitan España. En estos 45 años de relaciones diplomáticas, el comercio bilateral ha pasado de 12 millones de dólares (10,5 millones de euros) a los más de 30.000 millones de dólares (26.400 millones de euros) de 2017. Pero la balanza comercial presenta un déficit de más de 19.000 millones de euros para España, que persigue aumentar sus exportaciones y captar inversiones y turistas chinos tras esta visita del presidente Xi Jinping.



