¿Por qué Trump se la juega en estas elecciones?

Históricamente en estos comicios casi siempre ha perdido el partido del presidente de turno

¿Por qué Donald Trump se la juega en las elecciones del 6 de noviembre?

 

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Jefe de Internacional de COPE

Tiempo de lectura: 2' Actualizado 06 nov 2018

Las elecciones de mitad de mandato -midterm elections- de este 6 de noviembre en Estados Unidos pueden colocar a su presidente, Donald Trump, rumbo al impeachment o abrirle el camino para un segundo mandato a partir de 2020. Estos comicios se conocen como midterm elections porque se celebran a mitad de presidencia. Se renuevan los 435 escaños de la Cámara de Representantes y aproximadamente un tercio de las 100 plazas del Senado, en esta ocasión 35. Además, se celebran elecciones para gobernador en 36 estados, y para alcalde en algunas ciudades y pueblos.

Históricamente en estas elecciones -más del 90 por ciento de las veces- ha perdido el partido del presidente de turno. Los sondeos dan en la Cámara de representantes a los demócratas 205 escaños seguros, y a los republicanos 201. Dejan sin definir 29 asientos. En el Senado, indican que los republicanos mantendrán un mínimo de 50 plazas y los demócratas 44. Otros seis están sin decidir, según las encuestas. La mayoría de los escaños de senadores en juego en 2018 están ahora en manos de demócratas, sólo ocho son republicanos.

Son tres los escenarios posibles. Uno de ellos sería que los republicanos siguieran teniendo el control de la Cámara de Representantes y el Senado tras estos comicios. Lo que supondría -a juicio del director del Real Instituto Elcano, Charles Powell- “un éxito sin precedentes para el presidente Trump y sin duda tendría unas consecuencias enormes sobre todo lo que podamos esperar de esta administración en los dos años venideros, y probablemente también abriría las puertas a un segundo mandato en 2020”. Otra opción es que los demócratas consigan el control de ambas cámaras. En este caso, estaría garantizado el choque permanente entre el legislativo y el ejecutivo, y se vería dificultada seriamente la gestión de Trump en la Casa Blanca. Los expertos -y los sondeos- lo ven como muy poco probable. La tercera posibilidad -y lo más fácil de acuerdo con los estudios demoscópicos- es que los demócratas arrebaten a los republicanos la Cámara de Representantes, pero no el Senado. Paul Isbell, investigador del Elcano, también cree que “lo más probable es que los demócratas capten el liderazgo de la cámara baja, y que el Senado esté demasiado lejos de alcanzar” para ellos.

Normalmente en estas midterm elections participan menos votantes que en las presidenciales, alrededor de un 37 por ciento del electorado -de media-, pero se espera una mayor movilización que en otras convocatorias. En esta edición el reto de los demócratas está en conseguir sacar a su gente a votar, y el de los republicanos afianzar la lealtad de los que les apoyaron hace dos años.

Más del 60 por ciento de los jóvenes han mostrado su intención de ir a las urnas el día 6 de noviembre, en unas elecciones en las que hay más mujeres candidatas que nunca en Estados Unidos.

La razón por la que se renueva completamente la Cámara de Representantes y sólo un tercio del Senado es que los representantes disponen de mandatos de dos años y los senadores de seis años. Los primeros deben tener como mínimo 25 años para presentarse, mientras que la edad mínima para ser senador es 30 años.

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