Los socialdemócratas recuperan el poder en Dinamarca

El populismo de extrema derecha parece haber tocado techo en el país

Los socialdemócratas recuperan el poder en Dinamarca

 

Corresponsal de COPE en Berlín

Berlín

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 00:47

El populismo de extrema derecha parece haber tocado techo en Dinamarca y son los socialdemócratas los que, sobrepasado ya el 80% del escrutinio, se han impuesto con el 26,1% de los votos en las elecciones generales celebradas este miércoles. Es cierto que registran una ligera pérdida de votos respecto a 2015, pero se servirán del avance de otros partidos de izquierda y centro-izquierda con los que podrán formar con relativa facilidad un bloque con mayoría absoluta de 90 escaños, de los 179 que tiene el parlamento. Su líder, Mette Frederiksen, ha adelantado que podría dirigir un gobierno minoritario con el apoyo en el parlamento de fuerzas variables según los temas: izquierda para la protección social, derecha para la migración, pero fragmentación del escenario político podría forzar finalmente a establecer alianzas permanentes para garantizar la estabilidad del nuevo gobierno.

Al igual que ha ocurrido en las últimas elecciones en la vecina Alemania, los ecologistas del Partido Popular Socialista han sido otro claro ganador y duplican su representación parlamentaria, con alrededor del 8% de los votos. La protección del clima se ha convertido en prioridad para los daneses, por delante de la degradación del sistema sanitario y el control de la migración.

La perdedora de la noche es sin duda la formación del hasta ahora primer ministro, Lars Løkke Rasmussen, el Partido Liberal, que ha gobernado el país 14 de los 18 últimos años y que a pesar de sus logros económicos obtendría el 23,4% de los votos, 1,4% más respecto al 2015 pero incapaz de placar al bloque de izquierda, debido a la caída de sus aliados de derecha populista del Partido Popular Danés (DF). Esta formación populista, euroescéptica y antiinmigración, habría sufrido un revés más importante que el anunciado en las encuestas, al perder más de la mitad de sus escaños en el Folketing, el Parlamento danés, 18 diputados. Tampoco hay satisfacción en el partido xenófobo Stram, el que más ruido ha hecho durante la campaña pero que ni siquiera para cumple las peores expectativas. La formación fundada por Rasmus Paladan, que ha hecho campaña con la promesa de expulsar a la población de origen extranjero, aproximadamente el 15% de los ciudadanos en Dinamarca, y quemando ejemplares del Corán en plazas públicas de barrios con alto porcentaje de inmigración musulmana, ha obtenido solamente el 1,8% de los votos.

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