Alaska sufrió un tsunami de 193 metros de altura en 2015

Es la cuarta ola más grande registrada desde el siglo pasado

Alaska sufrió un tsunami de 193 metros en 2015

  EFE

Redactor COPE

Madrid

Tiempo de lectura: 2' Actualizado 16:03

Imagínese que está visitando el fiordo de Taan, en Alaska, cuando desde la ladera de una montaña comienzan a desprenderse cientos de rocas. Precisamente eso fue lo que ocurrió en 2015. En total fueron 163 millones de toneladas. Una masa que al caer en el agua creó una ola gigante de 200 metros de altura. Por fortuna, esta zona de Alaska está deshabitada y no hubo daños personales. Lo explica un estudio publicado en Scientific Reports.

Los investigadores venían observando desde hace décadas el retroceso del glaciar de este fiordo. Es más, hace unos 40 años, el fiordo ni existía. Todo estaba congelado. Pero en estos últimos años el hielo ha retrocedido más de 300 metros, lo que ha desestabilizado las laderas de la montaña. Un proceso de fusión muy lento, pero que al llegar al límite desprendió toneladas de material rocoso. Al caer al agua produjo una potente onda que viajó a 100 kilómetros por hora y ascendió a 200 metros de altura. Los datos la colocan como la cuarta ola más grande registrada desde el siglo pasado.

Seguro que están tratando de imaginar una ola de tal magnitud. Tiene su explicación. Al caer la masa de rocas, el agua se desplazó de manera muy rápida hasta los límites del fiordo. La ola alcanzó las paredes y al no tener más espacio para expandirse, lo que hizo fue subir. De esta manera llegó a los 200 metros de altura que tanto nos sorprenden.

 

Todo este espectáculo de la naturaleza fue captado por un sismógrafo. Así que, 8 meses después, los investigadores se desplazaron a la zona para analizar lo ocurrido. Como ellos mismos han explicado, la devastación era total. Encontraron zonas en las que no quedaba vegetación, había multitud de árboles rotos o acumulaciones de escombros en forma de roca. Este es un ejemplo más del deshielo que están sufriendo la mayoría de los glaciares del mundo. Los investigadores no dudan al respecto y han advertido de que acontecimientos devastadores como el de Alaska podrían repetirse en otros lugares del mundo.

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