Sin Micrófonos: La desconexión entre Pedro Sánchez y Susana Díaz alcanza a C’s

El secretario general del PSOE se niega a admitir desgaste alguno a manos de los naranjas. La presidenta de la Junta de Andalucía, en cambio, ha interiorizado el peligro

¿En que punto está la relación entre Pedro Sánchez y Susana Díaz?

 

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Redactor Política Informativos COPE

Tiempo de lectura: 2' Actualizado 03:48

La estrategia del PSOE con la mirada puesta en las municipales, autonómicas y europeas de 2019 deja traslucir discrepancias internas de calado. Entre otras, la personal visión de Pedro Sánchez sobre un trasvase de voto socialista a Ciudadanos. El secretario general sigue resistiéndose a admitir tal amenaza, incluso la niega, aunque ello no le impida aludir con dureza a muchos de sus planteamientos para anclar a Albert Rivera en la órbita de la derecha.

La directriz fue remachada días atrás en rueda de prensa desde Ferraz por José Luis Ábalos, secretario de Organización. “Yo no he visto a ningún votante nuestro que me diga que se va a Ciudadanos, no sé cómo se identifica eso; me estoy recorriendo España y no veo eso”, sostuvo sin ambages. Los barones, en cambio, parecen contemplar la situación con otros ojos y hay quienes advierten de la fuerza de la marca naranja en sus propias casas, arrebatando terreno. Hacen números, leen las encuestas y pulsan el sentir de la calle, y tienen claro el peligro. Más aún cuando la marca "PSOE" pasa por momentos difíciles. También en Andalucía.

En el Sur, Susana Díaz ratifica esta impresión. O, al menos, lo hace su entorno. La poderosa implantación, capaz de prolongar su hegemonía durante casi cuatro décadas al frente del Palacio de San Telmo, resulta ser su mejor baza. Así lo reconocen a la Cadena COPE fuentes socialistas andaluzas. Los sondeos parecen serles favorables, sobre todo por la debilidad de Podemos e Izquierda Unida, y pueden presumir de que la batalla interna por la Secretaría General no le ha pasado factura. Con todo, repiten, "debemos andarnos con tiento". Ciudadanos pesca en todas los caladeros, de derechas, de centro, y de izquierdas. Son "atrapolotodo".

Sobre la cabeza de la presidenta de la Junta de Andalucía pende un puñado de factores de riesgo, entre ellos la mancha de la corrupción como el caso ERE. En el paquete, el PSOE-A incluye el "efecto naranja", tras el éxito en Cataluña. Con las urnas a la vuelta de la esquina, los socialistas andaluces son conscientes de adentrarse en una etapa de complicada relación con los de Albert Rivera. Un escenario que quita el sueño a los consultados por la Cadena COPE, para muestra, es el de una ruptura en Granada, donde los naranjas forzaron la dimisión del alcalde popular José Torres Hurtado para entregar el bastón de mando al socialista Francisco Cuenca, también investigado por corrupción. 

Como más vale prevenir que curar, hay quienes señalan directamente con el dedo al ex senador socialista, Luis Salvador, hoy diputado nacional por Granada de C's y uno de los consejeros áulicos de Rivera, de estar "comiéndole la oreja" a su líder para ir al choque, dejar caer a Cuenca y, con ese golpe, dar el pistoletazo de salida a la campaña electoral. Quizá la mítica capital le quede lejos a Pedro Sánchez, pero Susana Díaz ha gustado enarbolar el logro de haber recuperado la alcaldía tras trece años de gobierno del PP. Tal cual. 

La línea que separa el éxito del fracaso suele ser estrecha. Díaz, al igual que el resto de presidentes socialistas, lo dará todo para retener el poder. Sánchez apuesta por ello. Aunque dirigentes territoriales y secretario general contemplen la realidad desde distintos prismas. 

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