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Sánchez suma fotos a su álbum a la espera de Mohamed VI

El tira y afloja en las relaciones entre Marruecos y España ha dejado paso al deseo de La Moncloa de evitar los “fetichismos” con las fechas. El jefe del Ejecutivo sigue copando su agenda internacional

Sánchez suma fotos a su álbum a la espera de Mohamed VI

 

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Redactor Política Informativos COPE

Madrid

Tiempo de lectura: 2' Actualizado 11:18

Pedro Sánchez va apuntalando el aura presidencial fuera de España, aunque su llegada al Poder se cimentase en una moción de censura. Concluida su maratoniana gira por Iberoamerica, el jefe del Ejecutivo sigue copando su agenda de compromisos en el exterior, lo que ya incluye, por cierto, una visita este mismo mes de septiembre a Canadá para entrevistarse con su homólogo Justín Trudeau y participar en un foro de líderes progresistas, su estreno ante la Asamblea General de la ONU en Nueva York y un proyecto de salto a California.

Antes, Sánchez tiene cerrada este miércoles 5 de septiembre una entrevista en Estocolmo con el primer ministro de Suecia, Stefan Löfven, para abordar, entre otras cuestiones, la reunión informal de jefes de Estado y de Gobierno de la UE prevista para los próximos 19 y 20 de septiembre en Salzburgo (Austria) con la inmigración como un tema central. Para entonces, La Moncloa querría que se hubiese producido la visita oficial de Pedro Sánchez al Rey Mohamed VI de Marruecos.

Mantener unas buenas relaciones con nuestro vecino del sur es un objetivo prioritario del Ejecutivo, como también lo fue para Mariano Rajoy o para José Luis Rodríguez Zapatero. Marruecos es una frontera clave para contener la inmigración ilegal, pero también para embridar el paso de narcotraficantes o de yihadistas. Por eso mismo, La Moncloa intentó que el reino alauí fuese su primer viaje oficial, en cuanto Sánchez tomó posesión a primeros de junio. No obstante, el monarca andaba fuera del país y el presidente del Gobierno rompió con la tradición no escrita al embarcarse en una gira por capitales europeas: París, Bruselas, Berlín y Lisboa.

Las relaciones entre España y Marruecos siempre han sido complejas. Eso sigue siendo una constante de manual entre ambos países. Tal vez, por ello, suscita tanta expectación la visita del presidente del Gobierno, aun cuando su equipo viene insistiendo enobviar los “fetichismos” con las fechas. El Rey alauí “tiene un carácter especial y no recibe con la misma flexibilidad que el común de los líderes”, explican en La Moncloa. De hecho, gustan recordar que tardó cuatro meses en ver al presidente de Francia,Emmanuel Macron.

Cierto, pero el caso es que Rabat nunca da puntada sin hilo y los colaboradores de Pedro Sánchez son conscientes de que una vez el jefe del Ejecutivo presente los respetos al vecino más estratégico de España se medirán los gestos y los minutos de la recepción real serán escudriñados al milímetro. El mero hecho de que Mohamed VI hable o no a Sánchez en castellano, lengua que domina, será interpretado y leído en clave de amistad o tensión. Sea como fuere, la diplomacia española aguarda el desembarco del presidente del Gobierno en Rabat.

La labor de Sánchez de la mano de José Manuel Albares, a la sazón consejero de Política Internacional del Presidente, se centrará, a todas luces hasta diciembre, fuera de nuestras fronteras, incluyendo las cumbres Iberoamerica y G-20. La fase de actividad internacional, una vez bien explotada, llevará a Pedro Sánchez a la precampaña de las municipales, autonómicas y europeas y, entonces, el PSOE, más allá de actos puntuales como el de este próximo domingo en Asturias bajo el lema “Razones para confiar”,promete recuperar todo el protagonismo, dispuesto a rentabilizar los distintos perfiles de su jefe de filas.

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