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Sánchez pone a prueba sus dotes para ser investido

El entorno del Presidente confía en que la crisis de Podemos no suponga un obstáculo añadido a un escenario que apunta a una necesaria abstención de UPN

Sánchez pone a prueba sus dotes para ser investido

SASCHA STEINBACH

Ricardo Rodríguez
@rrodriguezmaeso

Redactor Política Informativos COPE

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 11:59

A pesar del resultado cosechado el 28A; a pesar de convertirse el PSOE en la fuerza más votada - doblando prácticamente en escaños al PP - y a pesar de la ausencia de una alternativa a un Gobierno socialista, Pedro Sánchez tiene ante sí una endemoniada aritmética parlamentaria. A expensas del cómputo de mayorías tras la suspensión de los diputados independentistas presos - la Mesa del Congreso debe decidir este mismo miércoles si se mantiene el techo en 350 parlamentarios o rebaja la mayoría absoluta de 176 y la fija en 174. Saldrían a priori los números, en una segunda votación, por mayoría simple, esto es, por más sies que noes. 

La reelección de Sánchez podría quedar en 173 votos a favor, 172 en contra y 2 abstenciones, sin necesidad de contar en ningún caso con aval de los independentistas, votos matemáticamente inestables y políticamente tóxicos. Todo parecía quedar hasta ahora en manos de Coalición Canaria para facilitar la investidura, pero, visto el panorama post-26M, con los socialistas moviéndose a día de hoy en las Islas Canarias para desalojar a los nacionalistas de numerosas estructuras de poder, incluido el Gobierno autonómico por primera vez en 26 años, hay en el seno mismo del PSOE quien especula con la “acción de oro” de Unión del Pueblo Navarro ante el timón de la comunidad foral de Navarra en manos socialistas. 

El camino de la gobernabilidad de Sánchez podría ser alumbrado con la suma de PSOE (123), Podemos (42), PNV (6), Compromís (1), PCR (1) y  la abstención de UPN (2). “¿Por qué excluir a los regionalistas navarros de la ecuación?”, preguntan de forma retórica fuentes socialistas ante el “desmarque” de Ferraz de la negociación de un gobierno alternativo encabezado por el PSN que requeriría del concurso, vía abstención, de EH-Bildu. Frenazo de por medio, los socialistas navarros podrían quedar abocados con el paso de los días a dar vía libre a un ejecutivo en minoría de la coalición Navarra Suma en la comunidad foral para allanar la investidura del propio Pedro Sánchez. 

De momento, Pedro Sánchez maneja sus tiempos y ha oficializado su intención de retrasar la investidura hasta la primera mitad de julio, hasta tener cerrado el mapa municipal y autonómico. La tarea de alcanzar acuerdos, según se admite, está lejos de ser sencilla con recomendación incluida a Podemos, a sus “acompañantes preferentes”, así los definió Isabel Celáa en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, a ser realistas, y ciñendo la entrada en un futuro Ejecutivo a independientes designados por los morados. El propio Sánchez venía de emplazar a Pablo Iglesias, también a Albert Rivera, a revisar sus estrategias. 

Para el presidente en funciones, según sostienen desde su entorno, lo esencial pasa por crear un clima apropiado para el diálogo. Con los morados parecen atravesar momentos puntuales de dudas. El reciente serial de la retirada de los derechos como parlamentarios por parte de la Mesa de los procesados por el 1-O visualizó la discrepancia entre PSOE y Podemos. Un mal precedente para la entente, pero además de esa certeza existe en los aledaños de Ferraz partidarios de ver cómo resuelve sus circunstancias actuales Iglesias que ha convocado para el próximo sábado su Consejo Ciudadano. La tierra parece abrirse bajo sus pies con dirigentes territoriales aporreando tambores de guerra después del batacazo electoral. 

En ningún caso quiere el PSOE estar envuelto en batallas ajenas. Más allá de tomarse como un “farol” las amenazas de Iglesias de forzar una repetición electoral, la opinión mayoritaria en el PSOE es que Podemos necesita tiempo para rehacerse. Mientras tanto, ministros hacen sus cábalas en privado sobre si les tocará ceder su cartera a alguno de los “independientes” que quiere incorporar el Presidente a su nuevo Gobierno. 

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