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Sánchez fuerza a Casado y Rivera a pivotar a su alrededor

El presidente del Gobierno en funcionares esperará que Iglesias dé su brazo a torcer para la investidura, sin dejar de presionar a PP y Cs

Sánchez fuerza a Casado y Rivera a pivotar a su alrededor

 

Ricardo Rodríguez
@rrodriguezmaeso

Jefe de Política

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 01:43

La Investidura está al alcance de la mano”. Así lo asegura a la Cadena COPE el entorno de Pedro Sánchez, decidido a encabezar un Gobierno en solitario, con algún independiente, y relaciones abiertas a un lado y otro del espectro ideológico. La fórmula sería, según repiten cercanos al candidato, la llamada “vía navarra”, la misma que permitiría sumar 173 votos (123 del PSOE, 42 de Podemos, 6 del PNV, 1 de Compromís y 1 del PCR, además de contar con 2 abstenciones de UPN) frente a 172. Miembros del alto mando socialista contemplan esta salida como “prácticamente hecha”, a la espera de que Pablo Iglesias dé su brazo a torcer.

Presto al tira y afloja con Iglesias, Sánchez pone en marcha la maquinaria. La constitución, en la primera o segunda quincena de julio, de un Gabinete que en plenitud de facultades pueda tomar decisiones es, insisten en los aledaños de La Moncloa y de Ferraz, “responsabilidad en primer lugar del Presidente, pero también de todos los demás actores políticos”, del líder morado, claro, sometido desde ahora a un “o lo tomas o lo dejas”, pero también de los del PPPablo Casado, y de C'SAlbert Rivera,con los que se ve Sánchez este martes en el Congreso.

Pedro Sánchez trata de instalar en la opinión pública la convicción de que un eventual bloqueo, después de tender él la mano, tendría a todos los demás como culpables. En realidad, obtener una “abstención de Estado” de Casado o de Rivera está lejos de ser, “ahora mismo”, una prioridad de Sánchez. Lo es, en cambio, reforzar su presión sobre Iglesias y erosionarlo para que rebaje su exigencia del Gobierno de coalición. La aritmética no engaña. Sin Podemos en la ecuación, hay otras cuentas para alcanzar la Investidura y, tal y como aseveran en el PSOE, “el Presidente siempre puede virar, pero sus expectativas son nulas con Ciudadanos”.

Así de meridianamente claro lo tienen próximos a Pedro Sánchez que, sin la amenaza de una alternativa, o gobierna él o gobierna él, ha decidido hacer del tiempo, o mejor dicho, de su administración y rendimiento, una seña de identidad, sin dejar de mirar además el reparto completo del poder municipal y autonómico. En palabras de un colaborador, “el vodevil sólo acaba de empezar”. Como todo irá por sus pasos, incluido este mismo lunes la delegación en la comisión negociadora de Ferraz los contactos con los grupos parlamentarios minoritarios, el actual proceso de teatralización política ya ha servido a Sánchez para emerger como el arbitro central del tablero.  

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