Manuel Marchena, nada menos que un juez

El análisis de la figura del juez Marchena en el juicio del procés

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Patricia Rosety
@patriciarosety

Jefa de Tribunales

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 08 mar 2019

Nada menos que un juez. Si alguien ha destacado esta semana en el Tribunal Supremo ha sido un juez, un magistrado, ha sido Manuel Marchena. Todo el mundo en España se ha fijado en él y se habla de él. Finalizaban los interrogatorios de los acusados y comenzaba la fase testifical con los testimonios de los políticos para alejarlos de la campaña electoral. Se esperaban muchos mensajes y muchos titulares. La mayoría de acusados y de la veintena de testigos eran políticos. Todo muy mediático. Los acusados siguieron con el habitual mitin político, en especial el líder independentista, Jordi Cuixart, encantado de haber desobedecido al Tribunal Constitucional y de haber participado en el “mayor ejercicio de desobediencia civil de Europa”. Así lo dijo. Y comparecían Mariano Rajoy y parte del que fuera su gobierno. El foco de atención era importante. Pero quien se llevó el protagonismo fue el presidente del tribunal que juzga el caso, Manuel Marchena. Y destacó por hacer su trabajo, por hacer bien su trabajo.

Algunos testigos iban dispuestos al show. Fue el caso de los diputados de ERC Joan Tardá y Gabriel Rufián. Es estado puro y, seguramente, con premeditación. Dispuestos a soltar el mitin políticos y a hacer sus gracias. Pero Marchena dijo no. Y no les pasó ni una, al igual que a los miembros de la CUP que se negaron a declarar y salieron con una multa y con posibilidad de que les imputen delito de desobediencia. Son testigos y están obligados a declarar. Y tienen que responder cuando les pregunten, no cuando les apetezca. Marchena tuvo que recordar a diestro y siniestro y por activa y por pasiva que estaban en el Tribunal Supremo, que son testigos y están ahí para “ayudar a esclarecer los hechos, desde lo que percibieron por los sentidos”. Se buscan respuestas a cuestiones jurídicas. Hay que recordarles que no están en ningún parlamento ni plató de televisión, aunque les puedan ver desde cualquier parte del mundo. Tampoco pasa una a los abogados defensores, ni a la Fiscalía, ni a la Abogacía del Estado, ni a VOX.

Nueva fase en el juicio del procés

GRAF4290. MADRID, 27/02/2019.- El presidente del tribunal, el magistrado Manuel Marchena (i), a su llegada al Tribunal Supremo donde, tras siete sesiones de juicio y la declaración de los doce acusados, este miércoles se podrá escuchar la voz de personajes clave en lo ocurrido en Cataluña durante el "procés", sin ir más lejos Mariano Rajoy, Artur Mas o Soraya Sáenz de Santamaría. EFE/BallesterosBallesteros


Manuel Marchena ha tenido y tiene mucha paciencia, mucho tacto, pero ejerce la presidencia del tribunal con firmeza, serenidad, sensatez y con elegancia, incluso con ironía. Y sonríe. “No empezamos bien”, dijo cuando Tardá se empeñó en hablar en catalán. Le explicó que “ no tiene derecho” y que no existe el “testigo opinante”. También le pidió que no hiciese “juicios de valor”. A Rufián le dijo que “ no me interrumpa”, y a Antonio Baños, el ex diputado de la CUP que se negó a declarar “ no me lo ponga difícil”. Observamos a algún abogado de las defensas que antes de que Marchena le diga algo retira la pregunta. Se trata sólo de cuestiones jurídicas, aunque a muchos les cuesta entenderlo. O es su estrategia. Al final del juicio tendremos un cuaderno con las frases más destacadas de Manuel Marchena. Nada menos que un juez.

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