Los jardines de la ministra Delgado: en soledad y sin apoyos

La ministra de Justicia recibe críticas por sus comentarios dignos de “planteamientos sindicales” propios de un departamento un tanto “desorientado”

 

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Jefa de Tribunales

Tiempo de lectura: 2' Actualizado 01:19

“No viene a cuento, no procede”, “no voy a decir nada sobre decisiones que tienen que tomar los jueces”, “no voy a opinar sobre eso”, o “eso le corresponde al presidente del Gobierno”. Son algunas de las respuestas a las que nos tiene acostumbrados la ministra de Justicia. Unas veces, Dolores Delgado no contesta, y otras sus respuestas son de difícil comprensión en una ministra de Justicia. En el último desayuno informativo, de Nueva Economía Forum, el pasado 4 de diciembre, se oyó a algún que otro invitado, del mundo jurídico y judicial, decir que la ministra “se mete en cada jardín...”.

Y el “jardín” venía cuando marcó distancia entre VOX, tras la irrupción en las elecciones andaluzas con 12 diputados, y los partidos que llevaron al PSOE al Gobierno. Entiende a VOX como una formación política que tiene en su ideario elementos anticonstitucionales. Pero no a los partidos que han propiciado que ella esté en el Ministerio de Justicia. Nada dijo sobre si veía o no elementos anticonstitucionales en los políticos de ERC y PDeCAT encarcelados o fugados tras saltarse la Constitución o desobedecer al Tribunal Constitucional. Y se refirió a las dos formaciones catalanas, al igual que a Bildu y Podemos, como partidos plenamente constitucionales. “Hasta ahora todos los partidos hemos aceptado la Constitución en nuestra forma de ser”. Lo que le preocupa es “una organización que inicia su andadura rechazando partes de la Constitución”.

A muchos de los presentes les llamó la atención la respuesta. Dos minutos de cronómetro dando rodeos a una pregunta para llegar a esa afirmación. Fuentes jurídicas expresan a COPE que es Ministra de Justicia, es fiscal de carrera y no debe hablar así. Se puede interpretar que justifica algo, y “si tiene algún dato de inconstitucionalidad, que lo denuncie”.

Dolores Delgado preside el acto de presentación del libro Comentarios a la Constitución Española

La ministra de Justicia, Dolores Delgado, junto al presidente del Tribunal Constitucional, Juan José González Rivas, durante el acto de presentación del libro Comentarios a la Constitución Española

Fuentes parlamentarias señalan a COPE que sus manifestaciones “parecen planteamientos sindicales”. Consideran que proyecta inestabilidad, y siendo fiscal podría, y debería, proyectar prudencia. Nos dicen estas fuentes que se nota que “no ha hecho equipo en el Ministerio”, y desde el propio Ministerio ven el departamento un tanto “desorientado”, sin rumbo.

Lo que quedó patente en ese desayuno informativo fue la soledad de la Ministra. Sin apoyos de compañeros de Gobierno, y pocos parlamentarios, muy pocos. Sí estaban algunos jueces, fiscales, vocales del CGPJ, abogados y procuradores. Y sillas vacías, incluso en las mesas principales. En este tipo de actos se muestra el apoyo que tienen.

Pero los problemas o fallos de Dolores Delgado se suceden casi desde el principio. Para empezar, la mala gestión de la demanda en Bélgica contra el magistrado Pablo Llarena, y para continuar, las polémicas conversaciones en una comida con el entonces comisario José Manuel Villarejo. Asunto que empezó negando y que a la tercera no le quedó otro remedio que admitir. Hay que añadir la negociación de la renovación del CGPJ, que se fue al traste cuando se filtró el nombre de Manuel Marchena como Presidente del Poder Judicial, filtración que se atribuye a la propia Delgado. Y también la destitución del abogado del Estado de la causa del Procés, Edmundo Bal, que se negó a firmar la rebaja de la acusación del delito de rebelión a sedición. Es la hoja de servicio de una Ministra de Justicia reprobada en tres ocasiones y en poco tiempo, dos veces en el Congreso y una en el Senado.

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