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La hazaña de Sánchez para el PSOE que Iglesias ha arruinado

El Presidente afronta su investidura en un clima de incertidumbre.

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Ricardo Rodríguez
@rrodriguezmaeso

Redactor Política Informativos COPE

@rrodriguezmaeso

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 13:26

Cuando volver atrás ya no es una opción se llega al punto de no retorno. En ese punto de no retorno ya está el PSOE. ¿Existe el temor de que un Gobierno de coalición con Podemos se convierta en un pim-pam-pum? Desde luego que sí. O, al menos, recela el subconjunto formado por cuadros medios socialistas. Únicamente les queda, sin embargo, cruzar los dedos y esperar a ver qué pasa, después de tantos enroques, marketings virales e intentos de jaque mate.

Quienes se revolvieron ante sus dispositivos móviles mientras escuchaban a Pablo Iglesias en un vídeo de apenas 50 segundos colgado en su cuenta oficial de Twitter hacerse a un lado en pos de un acuerdo con Pedro Sánchez y, por ende, redimirse ante el votante de izquierdas de su rémora, la investidura fallida de 2016, han tratado de escudriñar en las conversaciones discretas, y a contrarreloj, encabezadas por Carmen Calvo y Pablo Echenique. Todos apremiados ambos por la cuenta atrás hasta la segunda votación el próximo jueves de la reelección del Presidente del Gobierno.

Sin descartarse, según fuentes oficiales consultadas por la Cadena COPE, una entrada final en escena de Sánchez e Iglesias - una implicación personal para tratar de superar últimos escollos y cerrar un pacto - la negociación ha abordado ya cuestiones programáticas, medidas económicas y sociales, además de la crisis en Cataluña al calor de un fallo del Supremo sobre el “procés”, entre otros extremos, aunque la auténtica batalla a librar pase por los nombres. Quiénes, empezando por Irene Montero, y para qué puestos dentro del Consejo de Ministros.

Con semejantes compañeros de viaje, Sánchez puede siquiera necesitar de oposición. Obligado además a reeditar la vía Frankenstein, la abstención de ERC, para alcanzar la gobernabilidad, y convulsionando además numerosas instancias dentro y fuera de España. La foto finish de la investidura, de producirse, transmitirá que el candidato socialista ha renunciado a ocupar la centralidad política. Eso da al traste con el objetivo de Sánchez de asentarse al frente de un Gobierno cohesionado, en una Legislatura de cuatro años, capaz de mirar a un lado y a otro de las bancadas parlamentarias, que le permitiese ampliar la hegemonía del PSOE.

Pedro Sánchez puede olvidarse de su proyecto a largo plazo cuando dispuso de la oportunidad de planificar y ejecutar la decisión más inteligente para sus intereses: Ocupar todo el espacio del centro-izquierda. Pero una cosa son los deseos y otra la realidad. Cercanos al Presidente han empezado a guardar en un cajón algunas cuentas. Cuando se resiste, no siempre se gana. 

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