El círculo de Sánchez al ataque: “Iglesias será el damnificado de una investidura fallida”

La agresividad del Presidente pone en juego la batalla por el relato

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Ricardo Rodríguez
@rrodriguezmaeso

Jefe de Política

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 09:04

Pedro Sánchez alcanzó el hartazgo. O, al menos, su entorno transmitió esa sensación a la Cadena COPE. “El Presidente no espera ya nada” de Pablo Iglesias,  de aquí a la próxima semana, según llegaron a interpretar algunos de los suyos. “El damnificado de una investidura fallida no será Sánchez, sino Iglesias”, avisaron. Las posibilidades de negociación, incidieron las mismas fuentes, decayeron con la convocatoria por el líder de Podemos de la consulta a sus bases tachada, en palabras del candidato socialista, de “trucada” y hasta de “mascarada” para votar en contra, una vez más, a su investidura.

“El plebiscito marcó un antes y un después. Esto tiene mala pinta”, denunciaba el círculo de Pedro Sánchez que, a su paso por la Cadena SER, parecía asumir como inevitable su fracaso la próxima semana. Un trance que el Presidente en funciones creyó posible evitar. De hecho, contempló la derivada de poner fecha al debate de investidura como un elemento capaz de mover el tablero político. La maquinaria socialista subrayó que Sánchez tomó la iniciativa, llegando a trasladar cinco ofertas al secretario general de la formación morada, pero nada sirvió para avanzar.

Suma y sigue.... Desde un documento para iniciar el diálogo, un refrito del programa electoral socialista, a la designación de un equipo negociador para cerrar un Gobierno de “cooperación” pasando por la disposición de Sánchez de barajar nombres propuestos por Iglesias, primero independientes y finalmente un puñado de perfiles técnicos de Unidas Podemos para darles, si acaso, entrada al Consejo de Ministros. Esa última propuesta fue traslada por Sánchez en su conversación telefónica del pasado jueves por la tarde a Iglesias. Sin éxito. 

Por añadidura, como recordó el equipo de Pedro Sánchez, una reelección fallida conlleva que decaiga su candidatura y en ningún caso dependerá del jefe del Ejecutivo una reválida en septiembre, sino del Rey Felipe VI. Dinamitados los puentes, la batalla por el relato está servida. Ésa es la última partida en la que parecieron decididos a apostar tanto en La Moncloa como en Ferraz en la actual cuenta atrás al debate de investidura. La intensidad con la que Sánchez solemnizó la ruptura con Iglesias indicaba la intención de señalar al líder podemita como culpable y tratar de ponerlo contra las cuerdas. Nada indica, sin embargo, que cause efecto desestabilizador alguno. 

El círculo del Presidente ya ha empezado a especular además con un escenario en barbecho, otro tiempo de descuento durante las próximas semanas, en el que – dan por descontado – van a redoblarse las presiones sin precedentes y desde todos los ámbitos para que PP y Ciudadanos faciliten con una abstención la gobernabilidad. “Tanto Pablo Casado como Albert Rivera pueden salir perjudicados – sostienen a la Cadena COPE las fuentes consultadas – de coger al Gabinete en funciones ante una renovada intentona independentista de poner en jaque al Estado”, al calor de un fallo del Tribunal Supremo sobre el “procés”. 

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