Sánchez, entre el relato y el foco

El presidente en funciones transmite en privado a muchos de esos colectivos la sensación de que su intención es intentar un gobierno

Sánchez: Entre el relato y el foco

 

María Dabán
@MarDab1

Jefa de Nacional de COPE

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 08:25

Pedro Sánchez sigue midiendo con precisión milimétrica sus pasos para aislar a Podemos. Desde que anunció a través de una carta a la militancia de su partido el pasado 31 de julio su ronda de contactos con todo tipo de colectivos, el líder socialista había evitado el ataque frontal a los morados. Pero el miércoles, después de su despacho con el Rey, pasaba al ataque frontal, dejando clara la distancia que le separa de Iglesias, y la desconfianza mutua que preside sus relaciones.

Ayer, el presidente en funciones daba un paso más y tocaba a rebato convocando, en pleno mes de agosto, hasta a ocho ministros para subrayar que el Ejecutivo trabaja. Trabaja por España, y trabaja por el acuerdo, al menos de cara al exterior. Mientras Podemos, en palabras de la vicepresidenta Carmen Calvo, se limita a lanzar “exabruptos” a través de twitter. Sánchez está logrando así dos cosas: obtener el foco y marcar el ritmo del relato. De este modo, si no hay acuerdo, podrá eludir cualquier tipo de culpa en una nueva convocatoria electoral.

El líder socialista ha conseguido además que muchas de esas organizaciones con las que se está reuniendo transmitan en público la necesidad de que haya Gobierno. Gobierno socialista, añaden desde el Ejecutivo presentando como inevitable una investidura de Sánchez por el mero hecho de que ganó las elecciones.

El presidente en funciones transmite en privado a muchos de esos colectivos la sensación de que su intención es intentarlo. Intentar el pacto con Podemos, aunque nada en sus actos apunta en esa dirección. Más bien en toda la contraria. Pero esas organizaciones le piden también seriedad. Es el caso de Unai Sordo, el secretario general de CCOO, que aconsejaba a las partes que abandonen el twitter durante las negociaciones; o de Antonio Garamendi, el presidente de la CEOE, que pedía que no se retransmitan al minuto esas conversaciones porque así no se llegará a ningún lado.

A día de hoy, parece pues inevitable que volvamos a las urnas en noviembre, y, ya lo advertía el canciller Otto Von Biscmarck: “nunca se miente tanto como antes de unas elecciones, durante la guerra, o después de una cacería”.

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