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Los bandazos de Sánchez: de mostrar la bandera de España a “Cataluña es una nación”

El presidente ha pasado de enseñar, con orgullo, la enseña nacional, a negociar los Presupuesto con políticos presos por intentar romper España

Pedro Sánchez

Pedro Sánchez

Cope.es

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 21:56

Tenemos que remontarnos al 21 de junio de 2015, cuando Podemos ya había sorprendido en las elecciones europeas pero en el PSOE no había (aún) miedo en el PSOE a un acercamiento electoral. Entonces Pedro Sánchez dejó perplejos a propios y extraños cuando mostró una gigantesca bandera de España, clara señal de intentar transmitir que el PSOE era favorable a la unión y de que no había vergüenza de mostrarla en un acto de partido, de que no solo en los del PP la había:

¿Qué ocurrió? Que pasaron los meses y acabó 2015, llegó 2016 y después 2017 y la sonora caída de Sánchez que todos recordamos. El ahora presidente se despedía de todos sus puestos y entonces decidía, en una entrevista para 'El Diario', sincerarse según él: “Cataluña es una nación y nunca dije una cosa que fuera distinta, pero para mí, como decía Javier Tusell, que 'la definición de España como nación de naciones es un estupendo punto de encuentro para aquellos que defendemos que España es una nación y para los que defienden que es una realidad plurinacional, plurilingüe y pluricultural”, y reconocía que hasta ahora no había sido “tan claro” en la definición de Cataluña. “Cataluña es una nación y el estado de Cataluña es el Estado español".

Después, en octubre de ese mismo año, Sánchez volvía a dar otro bandazo y apoyó el 155: "La mejor forma de defender la Constitución es poner freno a cualquier quiebra unilateral" aseguró entonces, con Mariano Rajoy en la presidencia.

Meses después tuvo lugar un hecho absolutamente esencial: una sentencia que ponía al PP contra las cuerdas y aseguraba que había una gran cantidad de corrupción por juzgar y de la que eran culpables. Rajoy se negó a asumir cualquier culpa porque eran "hechos del pasado" de gente "que ya no está en el partido". Sánchez vio clara la oportunidad: presentar una moción de censura y arrinconarle.

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Días después Sánchez fue aupado al poder por, entre otros, los independentistas catalanes. El pago de ese apoyo se fue viendo después: ir poco a poco haciendo cesiones y hasta presionar a la Abogacía del Estado a retirar toda alusión a la violencia en los cargos por los que se acusaba a los políticos catalanes de rebelión, por lo que dejaba de ser rebelión.

El 31 de octubre Sánchez dio otro paso importante, más por lo que no decía que por lo que sí decía: evitó, a toda costa, decir en el Congreso que no iba a indultar a los políticos catalanes presos.

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El último paso ha sido hace poco, cuando Sánchez primero ha dicho que sí a la figura del 'relator' para que coordinase la mesa de negociación entre separatistas y Gobierno, y luego decir que al final no iba a tener lugar.

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