El escultor que pintó la tumba de Franco recibe amenazas de muerte

Está haciendo capturas de pantalla de todas las amenazas, pero no tiene previsto presentar denuncia alguna en este momento

 

Tiempo de lectura: 2' Actualizado 14:47

Enrique Tenreiro, el escultor que acudió al Valle de los Caídos, desafió la seguridad, se dirigió a la tumba del dictador y plasmó en la misma una paloma de la paz, para a continuación volcar un bote de pintura roja y escribir "Por la libertad", está recibiendo amenazas de muerte.

En declaraciones a Efe, ha indicado que está haciendo capturas de pantalla pero no tiene previsto presentar denuncia alguna en este momento, tampoco en lo referente a la pintada que ha aparecido en la galería ArtBy's de A Coruña, en la que expone parte de su obra y en uno de cuyos cristales se lee "Tenreiro, hijo de puta". Al igual que el responsable de este espacio de arte, Camilo Chas, este artista también incide en que al autor se le ha grabado, porque "hay varias cámaras de seguridad", pero no se iniciarán acciones judiciales contra su persona; tampoco, por ende, contra la que han determinado llamar "expresión artística", aunque evidentemente no la comparta. En su caso, sobre la lápida del dictador, ha recordado que no puso improperio alguno, solo una paloma que por la rapidez "parece una gallina" y una leyenda por "la paz y la libertad", que era lo que le movía.

No hubo odio hacia el militar en su acción, ni insultos, ha apuntado, y cuenta que desafió a la seguridad agudizando el ingenio, con la pintura en un bote de gel pequeño forrado de blanco con la inscripción "remedio de clínica naturista para la psoriasis" y con una paletina de reducidas dimensiones, como las que se usan para actuar sobre las esquinas de una casa, ha ejemplificado.

Todo lo llevaba en el bolsillo del pantalón. Después, encontró margen de actuación diez minutos antes de la misa de once, cuando el personal encargado de la protección del recinto se giró, momentáneamente, y pudo llegar hasta la tumba en sí. Remarca que tal hazaña fue por la procura de una sonrisa y por la libertad, una "libertad robada", porque, puntualiza, a la mayoría de españoles se la han sustraído. "No ha sido contra Franco y sí para arrancar al menos a esas personas una sonrisa", remarca. Así, hace hincapié en que no quería hacer daño a la familia Franco, tampoco a sus seguidores, pero sí tener una deferencia para con esa generación "dañada", en un intento de aliviar el dolor causado, el que soportan, manifiesta, los perdedores de una Guerra Civil que "nunca debería haberse producido". Él, en concreto, tuvo abuelos en los dos bandos, y por eso sabe que esa herida "que muchísima gente guarda en sus corazones" cuesta cerrarla, así que "ojalá que algún día no exista más rencor por el pasado reciente".

Enrique Tenreiro, que no tiene antecedentes penales y podría enfrentarse ahora a un delito de daños con una posible circunstancia agravante de odio, confía en que la causa no prospere, porque no hay enconamiento hacia la figura del dictador en su actuación.

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